Opinión

La otra contaminación

23 mayo 2016 5:0
 
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ME Trump ya se vio en la Casa Blanca (Especial)

Uno. Confieso que extraño, frente al tsunami de publicidad electorera, dechado de pobreza ideológica y de “producción”, las arremetidas intelectuales contra las “falsas necesidades” propaladas por los “jingles” comerciales. Muy de los 70’s. Sin que escapara ni el pobre Donald (el Pato, no Trump). ¡Qué tiempos de la crítica¡

Dos. Detergentes, enseres domésticos, marcas de cigarrillos, licores, hojas de afeitar, e incluso las revistas del corazón (antes de que aparecieran Quién, Somos, Caras, puritita filosofía del Ser), pasaban por la guillotina de la sociología, la lingüística, la economía, la psicología y la ciencia política. Labor pública entre análisis del discurso publicitario y el pitorreo. Pero duro y a la cabeza. Contra publicistas, contra patrocinadores, contra concesionarios (que pasaban la bolita a publicistas y patrocinadores).

Tres. En cambio, hoy por hoy, “creativos” de las agencias de publicidad y comunicólogos de los parridos políticos (y de una que otra Secretaría de Estado en el juego del voto), se mueven a sus anchas sin la vigilancia y contrapunto del “círculo rojo”, casi todo él universitario.

Cuatro. Y como no hay ideas, declaraciones de principios, programas que promover ante las masas (mudadas clientelas), a la marca Partido, la suplen algunos líderes del momento. Franco abuso que no ha merecido la atención que exige.

Cinco. El del PAN del que, su juventud y pinta “skinhead”, hacía esperar todo menos las paparruchas de una sobremesa provinciana. ¿Quién lo asesora? ¿O es su propio guionista?

Seis. El del PRD, ex-PRI, al que contrataron por “teórico” y resultó ultra práctico (más “Rudo” que “Científico”). No lo digo yo, lo dice su correligionario Barbosa.

Siete. El de MORENA, estridente disco rayado que desoye la mesura que prometen, a los hombres de edad avanzada, las canas. Sólo le faltaba el gorgojo en el frijol. Y ya lo soltó. Lo que nos autorizará hablar de “gorgojismo electoral.”

Ocho. El del PRI, solo a ratos, cuidando su capital político de “viejo lobo”.

Nueve. Lo que queda, sin embargo, es la impresión de campañas cuyo objetivo es alejar, por hartazgo y buen juicio, a los votantes. Daño colateral que se agradece.

Diez. Añádase que la perla prohijada entre el 68 y la LOPPE de 1976, la democracia representativa, la Gran Esperanza Redentora, anda, torva, por los suelos. Lo que explica las cortinas de humo y los actos de prestidigitación.

Seis. Un buen ejemplo de cortina de humo, prestidigitación, está resultado la propaganda partidaria alrededor de una Constitución (la de la Ciudad de México, o CDMXEXDF), que no lo es porque la dicta la Constitución General del país; que llama ciudad lo mismo a las manchas urbanas que al vil campo; que desaparece al Distrito Federal pero no a las sede de los Poderes Federal (¿qué Estado de la República aguantaría tamaño tren de vida?); en suma, que parirá, no un nuevo Estado sino una “entidad federativa” ayuna de Libertad y Soberanía.

Siete. ¿Ya escuchó usted el comercial de un partido, de los chiquitos, los de al mejor postor, que, como si fuera una cantina, llama al Constituyente, “La Constituyente”? ¿Y ya embalado, pronostica una Constitución “trucha”, “tan chilanga como una torta de tamal”? ¡Diosa Atenea, diosa de las ciudades, ampáranos!

Ocho. Y no falta partido que prometa seguridad, empleo, aire limpio, vivienda, desaparición del ambulantaje, escaleras del Metro sin sorpresas, agua a porrillo, vacaciones pagadas. Para empezar. Los Tres Reyes Magos en uno.

Ocho. Y, por si faltara un “spot” más en radio y televisión, INE y TRIFE, agua y aceite, le entran al jolgorio constituyente con un comercial que, de tan solemne pero sobre todo pomposo, más parece de pompas fúnebres. No se vale.

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