Opinión

La osadía de Benjamín Salinas

 
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RosarioTijeras . (https://twitter.com/hashtag/rosariotijeras)

Con un simple tuit, el domingo, Benjamín Salinas selló así su osadía: “EN EXCLUSIVA los primeros 15 minutos de #RosarioTijeras, antes de su estreno en televisión @azteca. ¡Disfrútalos!”. A partir de ese momento cualquier persona podía empezar a mirar las escenas controversiales; la violencia actuada; las groserías bien dichas; la realidad mexicana reflejada. Nada que no hayamos atestiguado durante este siglo, sólo que actuado y transmitido en televisión abierta a las nueve de la noche.

Con particular velocidad se abrió un debate sobre la pertinencia de que este contenido sea transmitido en ese horario, por esa cadena, ante esa audiencia.

Otras cadenas de TV han hecho lo mismo, pero en otros horarios; y quienes alimentaron el debate de esta semana fueron dos instancias: los legisladores Zoé Robledo y Lía Limón, y la asociación denominada
A Favor de lo Mejor, que desde hace varias semanas publicó desplegados donde afirma que este tipo de narcoseries conllevan “la promoción del estilo de vida de los criminales, así como la falsa promesa de que el delito pueda ser camino para la gestación de héroes o para el fácil enriquecimiento”.

Parte de la discusión esta semana se ha centrado en el tema de las clasificaciones; y Lía Limón dijo a Milenio TV que no quiere aplicar una ley mordaza ni limitar la libertad de expresión de los medios de comunicación. Se afirma que estos contenidos deben transmitirse después de las 12 de la noche, como ha ocurrido en el pasado.

Pero lo que no se conoce ni se clarifica son los datos que documenten que una narcoserie transmitida en prime time en TV abierta efectivamente origine violencia. ¿Qué estudio o reporte tiene conclusiones científicas al respecto? De hecho, podría argumentarse con total certeza lo contrario, porque en el país han habido miles de muertos en la última década, sin que esos contenidos estuvieran al aire en esos horarios. Es perfectamente factible concluir que esos asesinatos no fueron originados por esas series televisivas, por el simple hecho de que ni siquiera se transmitían temprano. Incluso algún científico social podría plantear la hipótesis contraria, e indagar si no habrían sido las telenovelas de fantasía y enamoramiento las que incitaron al problemón —tendría muchos datos para correr estadísticas y tratar de probarlo.

Benjamín Salinas le hizo un fenomenal regalo a la sociedad mexicana, y no precisamente por transmitir Rosario Tijeras a las nueve de la noche: abrió una discusión sobre la pertinencia de los contenidos, las clasificaciones, los horarios y la libertad. Y si al cabo de algunas semanas o meses este debate elimina los grilletes normativos de Gobernación al respecto, su triunfo habrá sido contundente.

Va para allá.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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