Opinión

La Operación tocapuertas

 
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CDMX. (www.agu.df.gob.mx)

El secretario de Turismo de la Ciudad de México es un hombre ocurrente. Tal vez por eso los nombres de los programas que ha implementado van de lo simple, pero efectivo, a lo gracioso e ilustrativo.

Así tenemos que algunos se llaman simplemente Disfruta, Sonrisas por tu ciudad o Mis raíces.

Pero el título que más me gusta es el de Operación tocapuertas, porque ilustra muy bien lo que tiene que hacer un secretario de Turismo de cualquier lugar: salir a vender su destino. Y, para vender cualquier cosa, a veces se necesita eso: caminar para tocar puertas, las puertas de los potenciales compradores.

Y eso es lo que ha hecho Miguel Torruco Marqués con su Operación tocapuertas, que nació con el objetivo de incrementar la cantidad de turistas extranjeros que llegan a la capital del país y que, de acuerdo a lo que afirma el propio funcionario, ha dado buenos frutos.

Son ya varios los países y ciudades a los que ha llevado Torruco este programa: lo mismo a Los Ángeles, en California, que ha Panamá o Moscú, lugares que resultan puntos clave para el turismo emisor hacia la CDMX o en los cuales se busca abrir nuevos mercados.

Por ejemplo, a finales del año pasado viajó a la ciudad de Panamá.

¿Por qué ahí? Porque el aeropuerto de esa metrópoli es un centro de distribución aérea de alta importancia geográfica —por eso se le conoce como el hub de las Américas—, sitio que Cancún ha soñado con pelearle, pero hasta la fecha no lo ha logrado.

Gracias a esta ubicación es que, procedentes de la terminal aérea panameña —a la cual se conectan muchos países—, cada año arriban a la Ciudad de México alrededor de 181 mil viajeros (dato de 2014), que despegaron principalmente de Brasil, Estados Unidos, Colombia y Venezuela. Aunque, más allá del relevante hub que es, Panamá tiene su propia importancia, debido a que representa una fuente de veinte mil turistas anuales para la CDMX.

Similares son las razones para llevarlo a Madrid, a principios de año, ya que en 2015 casi 171 mil españoles viajaron a la capital mexicana, donde gastaron en conjunto 170 millones de dólares. O, visto de otra manera, España aporta la cuarta parte de los visitantes provenientes de Europa a la Ciudad de México. Es el emisor número uno europeo, seguido de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Holanda, en ese orden.

En concreto, el veinte por ciento de los turistas que aterrizan en el Benito Juárez despegaron del Viejo Continente. El año pasado sumaron más de 669 mil viajeros, quienes dejaron una derrama económica superior a 665 millones de dólares.

Obviamente todos estos visitantes no se deben a la implementación del Tocapuertas, pero las autoridades capitalinas están seguras de que han ayudado a incrementar los flujos de viajeros.

¿En qué consiste? En algo bastante simple: en visitar los principales países emisores a la CDMX y tocar a la puerta de los mayores turoperadores y agentes de viaje del lugar, a los cuales les muestra la oferta turística, cultural y gastronómica de la capital mexicana, así como los nuevos productos y servicios que se tengan en ese momento y que empaten con los gustos y preferencias de esos mercados. Es decir, Torruco va directamente con quienes se encargan precisamente de 'vender' la Ciudad de México en su mercado, hace una labor de convencimiento y casi venta, más que de aisladas relaciones públicas o cabildeo oneroso, pero infructuoso, que es lo que suelen hacer gran parte de sus homólogos.

De manera que tenemos un programa pensado para el extranjero que ha resultado exitoso, por lo cual ayer Torruco anunció que ahora lo pondrá en operación a nivel nacional, para empujar a que se incremente en la CDMX el turismo doméstico, el cual representa 79 por ciento de todos los visitantes de la urbe, quienes realizan compras por 35 mil cien millones de pesos.

En la primera etapa de esta nueva faceta del Tocapuertas, Miguel Torruco se enfocará en seis estados de la República, comenzando por Guerrero, para después seguir con Chihuahua, Morelos, Chiapas, Michoacán y Quintana Roo, todos netamente turísticos, pero cuyos habitantes gustan de vacacionar fuera de su territorio, teniendo siempre a la capital del país, la ciudad de todos los mexicanos, como una de sus primera opciones.

Fue en Acapulco donde ayer el funcionario arrancó este programa en su vertiente local. Y el lugar no podría ser más icónico, porque si son los chilangos los que mantienen vivo a ese destino olvidado por los turistas extranjeros, pues igual de rápido y fácil es que los acapulqueños vengan a vacaciones a la CDMX.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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