Opinión

La ONUDI en México: 50 años fortaleciendo el papel de la Industria en el Desarrollo Sostenible e Inclusivo

Li Yong
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Agro. (www.fao.org)

En el marco de la celebración del 50º aniversario de la constitución de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), es preciso hacer un recuento de las fructíferas relaciones de colaboración entre la Organización y México, país al que se le otorga una distintiva prioridad en virtud de su posición de liderazgo en América Latina, y de su condición como una de las economías emergentes más abiertas y dinámicas del último cuarto de siglo.

México es miembro de la ONUDI desde su constitución, en 1966, y su transformación en un Organismo Especializado del Sistema de Naciones Unidas (SNU) en 1985. Entre 1992 y 1997 un alto funcionario mexicano, el Emb. Mauricio de Maria y Campos, fungió como director General de la Organización y le correspondió enfrentar uno de los períodos más arduos de sus cincuenta años de existencia. Durante este periodo, el mandato de la ONUDI sufrió una readecuación en la Agenda de la Cooperación Internacional para el Desarrollo que trajo como consecuencia una restructuración administrativa y una fuerte especialización en los temas ambientales que involucran a la industria.

Lo anterior definió el enfoque de la Organización para los siguientes años, y culminó con la adopción del concepto Desarrollo Industrial Inclusivo y Sostenible (ISID) durante su XV Conferencia General, celebrada en 2013.

Socios estratégicos en la ruta de la industrialización a la globalización

Revisar cinco décadas de colaboración con México, nos lleva a dar cuenta de la transición de una economía primaria hacia una de base manufacturera, lo que significó cambios sustanciales en el modelo industrial mexicano a partir de los años setenta, cuando se establece el primer Plan Nacional de Desarrollo Industrial 1979-1982. Para responder los requerimientos de la industria mexicana en aquel momento, la ONUDI brindó al país servicios de asesoría y cooperación técnica en materia de metrología, parques industriales y centros de investigación y transferencia de tecnología, entre otros.

Si bien durante la década de los ochenta México intentó fortalecer el mercado interno y la producción nacional, con la ONUDI implementando proyectos en diversas áreas de la agroindustria, en los noventas México se incorpora a la entonces naciente globalización. En este periodo, la ONUDI lo acompaña en temas relativos a competitividad y productividad industrial, desarrollo de pequeñas y medianas empresas (Pymes) y producción más limpia, entre otros temas que definieron el contenido de sus relaciones de cooperación durante la primera década del siglo XXI.

En este contexto, los últimos 3 lustros han atestiguado un buen número de historias de éxito, en las que las actividades de la ONUDI han permitido a México colocarse a la vanguardia en la implementación de políticas ambientales en pro de la competitividad industrial del país.

El combate a las sustancias que agotan la capa de ozono (SAO), se ha significado como el pilar de la cooperación de la ONUDI en México, fortaleciendo el liderazgo del país en el cumplimiento de sus responsabilidades ambientales internacionales.

En ese período, una actividad puntual que amplió los servicios de la Organización en México y que contribuyó al fortalecimiento de las Pymes mexicanas, al vincularlas con sus homólogas en el resto del mundo, fue el establecimiento de la Oficina de Promoción de Inversiones y Tecnología (OPIT).

Entre 2006 y 2012, la OPIT implementó más de un centenar de proyectos que generaron importantes flujos de inversión y tecnología hacia el país, contribuyendo al incremento de la competitividad y presencia internacional de las empresas mexicanas que participaron en dichos proyectos.

La industria mexicana y la responsabilidad ambiental

El mejor ejemplo de la capacidad de la ONUDI para generar asociaciones entre el gobierno y el sector privado mexicanos, lo constituye la exitosa implementación de proyectos en cumplimiento de las responsabilidades de México frente al Protocolo de Montreal, relativo a las SAO, como ya se ha mencionado.

En este contexto, la ONUDI ha implementado más de cincuenta proyectos de inversión en los sectores de refrigeración, aire acondicionado, aerosoles, solventes, agentes de proceso y fumigantes, así como proyectos de fortalecimiento institucional y capacitación. Este esfuerzo conjunto, en el que han participado funcionarios de gobierno, especialistas y técnicos de la academia y del sector privado mexicanos permitió que la industria cerrara la producción de clorofluorocarbonos (CFC) en 2005 y que, en 2010, se haya eliminado el consumo de tales sustancias.

El autor es director General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial.