Opinión

La ocupación de Maidan, el rescate de Kiev y la UE


 
La brutal golpiza propinada a la periodista Tetyana Chornovil ––quien aceptó ser uno de los encapuchados que intentaron asaltar la alcaldía de Kiev, el 1 de diciembre––, además de ser un acto infame, que la oposición ya atribuyó al gobierno de Ucrania encabezado por el presidente Viktor Yanukovich, se registra justo en un momento en el que incluso en el país europeo se empieza a reconocer que pierden vigor y sentido las protestas en la plaza Maidan (Independencia) de Kiev.
 
 
Luego de que la semana pasada Rusia anunció que comprará 15 mil millones de dólares de la deuda ucraniana, además de recortar en un tercio su factura por el gas, “es claro que Yanukovich ha retenido su posición al obtener recursos adicionales”, indicó a AFP Volodymyr Fesenko, director del Centro de Estudios Penta, mientras que el analista Vadym Karasev lamentó que “no haya líder ni personificación de la plaza Maidan”, debido a la descoordinación de los tres líderes opositores que exigen un acuerdo de asociación con la Unión Europea, Vitali Klitschko, Arseniy Yatsenyuk y Oleg Tyagnybok.
 
 
“Habiendo perdido la oportunidad de desbancar a Yanukovich, los opositores habrían comenzado su campaña para la elección presidencial en 2015”, expuso la agencia francesa.
 
 
En tanto, Israel Shamir, corresponsal en Moscú de Counterpunch y columnista del diario Komsomolskaya Pravda, explica en su bitácora que aprovechando la inminente quiebra ucraniana, la UE propuso a Yanukovich un pacto de asociación que habría transformado al antiguo “granero de Europa” en una “colonia empobrecida”, sin gozar de la libertad de trabajar y viajar sin restricciones en su interior ––lo que descartó de inmediato Gran Bretaña–– pese a las presiones de Washington.
 
 
Tacaños
 
La UE, detalla Shamir, ha sido muy dura con sus nuevos miembros como Rumania, Bulgaria y Letonia, cuya industria y campo han sido devastadas por la competencia y las importaciones, al tiempo que sus jóvenes desempeñan los peores trabajos en los países occidentales, contribuyendo a una sangría demográfica similar a la de la Segunda Guerra Mundial.
 
 
A Bruselas, dice, no le interesa una Ucrania fuerte, sino una Ucrania débil y con bases de la OTAN que tampoco facilite el fortalecimiento de Rusia. Por eso Moscú no vaciló en comprar la deuda de Kiev.
 
 
¿Y quiénes protagonizaron la toma de la plaza Maidan? Indiscutiblemente muchos ucranianos atraídos por el sueño europeo, pero también los ultranacionalistas de Galitzia, región fronteriza con Polonia y Hungría, que colaboraron con Hitler y que desde la separación en 1991, en pos de una identidad, insisten en presentarse como los “auténticos ucranianos”.