Opinión

La nueva Guerra Fría se libra en la red


La Guerra Fría del siglo XXI se libra en el ciberespacio. De los hackers que actúan aislados por su cuenta y riesgo, o bien organizados en grupos como Anonymous, las potencias han pasado a la formación de unidades militares y de espionaje especializadas, hasta el grado en que por primera vez, Estados Unidos advirtió a China que tomará medidas si continúa el acoso contra las redes informáticas privadas y gubernamentales.
 
Durante un discurso en la Sociedad Asia de Nueva York, Thomas Donilon, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, manifestó el 11 de marzo que las empresas estadounidenses "hablan de su seria preocupación por el robo sofísticado y preciso de informes de negocios y de tecnología registrada, mediante intrusiones que emanan de China en escala sin precedente. La comunidad internacional no puede darse el lujo de tolerar tal actividad de ningún país. Como dijo el presidente Barack Obama en su informe anual, tomaremos acciones para proteger a nuestra economía frente a los ciberataques".
 
Donilon indicó que "buscamos 3 cosas del lado chino. Primero, necesitamos el reconocimiento de la urgencia y dimensión de este problema y del riesgo que plantea al comercio internacional, a la reputación de la industria china y nuestras relaciones en general. En segundo lugar, Beijing debería adoptar pasos serios para investigar y detener estas actividades. Finalmente, necesitamos que China participe con nosotros en un diálogo directo y constructivo para establecer normas aceptables de conducta en el ciberespacio".
 
Según The New Yorker, Washington decidió acusar abiertamente al gigante asiático, tras años de silencio, porque como se temía, sus hackers han empezado a asaltar las compañías privadas responsables del suministro eléctrico e hidráulico, entre otras áreas de la infraestructura básica. En un caso, expone, "el blanco fue una firma con acceso remoto a más de 60% de los oleoductos y gasoductos de América del Norte".
 
Asalto
 
Poco antes también se registraron ataques a The Washington Post, The New York Times y otros medios. Pero lo más significativo fue el informe revelado en febrero por Mandiant, empresa de seguridad en el espacio virtual que ayudó al NYT a rastrear el origen del espionaje en sus terminales, para determinar que surgió en un edificio de doce pisos enclavado entre restaurantes, tiendas y salones de masaje en Shanghai, que albergaría a la Unidad 61398 del Ejército Popular de Liberación. Incluso aseguró que identificó a 3 miembros de la unidad, 2 de los cuales estudiaron su posgrado en EU.
 
Como en oportunidades previas, Beijing rechazó de lleno los cargos, al subrayar que Mandiant carece de pruebas. El miércoles, no obstante, la compañía con sede en Alexandria, Virginia, fundada en 2004 por Kevin Mandia, oficial retirado de la Fuerza Aérea que ha logrado llevarla a la lista de las 100 primeras empresas de Fortune, con ingresos que superaron el centenar de millones de dólares en 2012, aseguró que padece las represalias de China.
 
Richard Bejtlich, jefe de seguridad de Mandiant, señaló a CNBC que en los últimos 10 días se observó un 'reconocimiento muy agresivo' de sus sistemas en línea, aunque detalló que no puede precisar la fuente de los ataques. "Podría ser un hacker patriota chino, o ser alguien al que no le gustamos mucho y que tomó los servidores chinos para atacarnos", comentó.
 
Esta semana, las redes informáticas de 3 cadenas de televisión y de varias instituciones financieras de Corea del Sur quedaron inservibles durante varias horas, debido a un posible ataque desde Corea del Norte, al tiempo que The Christian Science Monitor recordaba que para el Consejo Científico de Defensa, que asesora al Pentágono -su nueva división es, precisamente, el Comando Cibernético-, EU debería estar listo para enfrentar este tipo de lucha "en todos los conflictos futuros, con consecuencias potenciales similares de alguna forma a la amenaza nuclear de la Guerra Fría".
 
Algo olvidan Donilon y Mandiant: Washington e Israel crearon en 2006 el virus Stuxnet, que infectó los sistemas iraníes y logró alterar la velocidad de sus centrifugadoras, a fin de retrasar el supuesto programa atómico militar de Teherán. Se trató, en los hechos, de la primera ofensiva bélica en la historia que se libró en computadoras.