Opinión

La nueva época del tapado

 
1
 

 

PRI

Tras la remoción de los candados en la Asamblea del PRI, el presidente Peña queda como gran elector con mayores facultades. No se requiere de militancia para ser nominado a la presidencia por el tricolor. La decisión puede darse en función de la competitividad del candidato, de sus atributos, de su trayectoria, ya no de su pertenencia a la cúpula partidista.

Peña y el PRI están decididos a dar la batalla en 2018, pese a los escándalos de corrupción y a los problemas de violencia que se generalizan en el país.

Los cambios a los estatutos, pese a cierta resistencia interna, apuntan a que liberalizar el proceso para mejorar propuestas, no sujetas a la impopularidad del actual gobierno, implica la voluntad de enfrentar a AMLO, puntero en las encuestas, y a un posible frente opositor.

Un candidato con pocos negativos, que se posicione como alternativa al populismo mesiánico, con una estructura partidista fuerte, puede ser competitivo. La historia está aún por escribirse.

La decisión de Peña se dará cuando exista claridad de quienes serán los candidatos de las otras fuerzas, con base en que alianzas o coaliciones, y con qué aceptación se perfilen.

Desde luego, hay aspectos a considerar en la decisión. El candidato debe ser aceptado en primer lugar por el priismo, cúpulas y militancia. Debe inspirar confianza a los actores sociales y políticos. No puede ser inexperto o de corta trayectoria, desconocido en cómo enfrentar retos. La honestidad probada será atributo necesario.

El reconocimiento de la comunidad internacional es también importante. Su carisma pesará en una estrategia de conquista del voto popular, así como su capacidad para debatir y enfrentar cuestionamientos ante medios de comunicación. Son muchos aspectos a considerar para tomar una decisión en solitario.

El compromiso del candidato para mantener un proyecto nacional de desarrollo bajo las premisas de apertura económica, competitividad, certeza, estabilidad, promoción de empleo e inversión, desarrollo regional, democracia, derechos humanos, igualdad, combate a la corrupción y mejores prácticas de gobernanza, será básico.

El PRI ha acaparado la atención en esta nueva etapa del 'tapado'. Pese a estar rezagado en las encuestas, con fuertes descalificaciones, los cambios efectuados volvieron a posicionarlo y a motivar opiniones sobre el posible candidato. José Antonio Meade está de moda.

Hombre sencillo, honesto, inteligente, versátil, con probada vocación de servicio, presencia entre empresarios, medios, políticos, lo colocan como posible tapado. No se descarta a José Narro, de limpia y amplia trayectoria, que va remontando en encuestas, entre periodistas, intelectuales y organizaciones sociales. Figura Aurelio Nuño, quien diario aparece en medios en un esfuerzo por posicionarlo y proyectarlo, levantar su perfil.

Pero las opciones van más allá de los que se mencionan, al menos yo no descarto a un perfil con liderazgo en otros ámbitos, más allá de la política. Lo importante es ganar 2018, y lograrlo depende del candidato, del 'tapado', más que del PRI. Porque al final la decisión ciudadana puede volver a polarizarse.

Un polo será AMLO, el otro aún no se define. Puede ser el candidato del PAN, el del Frente Opositor, y desde luego pudiese ser el del PRI, si fracasan otros perfiles. Nada está aún definido. Todo puede suceder.

En un ambiente festivo, en un foro de añoranza de viejos tiempos, Peña fue bien acogido por los suyos. Abrazos, selfies, porras. Y el presidente se despidió de los priistas, les agradeció haberlo llevado a Los Pinos. Con gran calidez, habló de los logros: reforma educativa, laboral, energética, fiscal, hacendaria, amparo, administración de justicia, turismo, empleo, entre otros.

Un recuento de lo que pudo cumplir, de los frutos que aún están por cosecharse. Fue su último encuentro como presidente con el priismo nacional. Nostalgia.

Le queda por recorrer la última etapa, cerrar el ciclo y abrir uno nuevo con el 'tapado', que deberá ser la otra opción frente al populismo; que se perciba como la alternativa posible ante los grandes retos, entre otros el gran descontento y la desilusión frente a partidos y gobernantes de diverso cuño. Vencer hartazgo e indignación no será fácil. Derrotar opción antisistémica en un entorno que la ha favorecido a nivel mundial. ¿Lo logrará el 'tapado'? ¿Tiene posibilidades el PRI?

También te puede interesar:
La apertura del PRI
De cabildeo y política
De cabildeo y política