Opinión

La nueva Constitución mexicana


 
Como sin querer queriendo, México ha reformado buena parte de su Constitución Política, de tal manera que no se exagera cuando se asegura que tenemos, en los hechos, una nueva carta magna.
 
 
Nada más para tener una idea de los cambios recientes a la Constitución, la reforma política recientemente aprobada modifica 43 artículos constitucionales, ya sea de forma directa o indirecta. Si a la reforma política le sumamos las reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones, de trabajo, de educación, financiera, en derechos humanos, en transparencia, en energía, entre otras, podemos darnos cuenta que la carta magna es otra.
 
Diez y seis leyes que modifican la Constitución han sido aprobadas en los últimos 16 meses.
 
Como asegura el senador David Penchyna, ya va siendo hora de que las universidades públicas y privadas actualicen la materia de derecho constitucional, pues lo que enseñan poco tiene que ver con las Constitución actual.
 
 
Y faltan por hacer cambios, como la reforma constitucional al campo, que se prevé sea la siguiente reforma propuesta por el Ejecutivo.
 
Hoy, por lo pronto, el presidente Enrique Peña promulgará en el Palacio Nacional, al medio día, la reforma energética.
 
 
Lo hará por todo lo alto, considerando que para su administración la energética es, por mucho, la madre de las reformas y sobre la que están puestas las esperanzas de mejoría económica para el país.
 
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El director del INEGI, Eduardo Sojo y el secretario de Educación, Emilio Chuayffet, presentaron ayer los resultados del censo de escuelas que se ordenó durante la discusión de la reforma energética.
 
Tres estados –Chiapas, Oaxaca y Michoacán-, tomados por la CNTE, no fueron objeto de este censo debido a que lo consideraron contrario al interés del magisterio; sin embargo, Chuayffet aseguró que quienes no fueron censados no aparecerán en la nómina de la SEP en el 2015, toda vez que será la dependencia la encargada de pagar directamente a los profesores.
 
 
El censo arrojó que en el país hay un millón 987 mil 511 trabajadores con plaza, pero ello no significa que todos sean profesores.
 
 
Esa particularidad es la que hace levantar alguna que otra ceja; no se especifica qué porcentaje del personal censado es profesor, qué porcentaje es personal de apoyo a la educación y qué porcentaje es personal administrativo.
 
 
Quién sabe qué temerán las autoridades educativas al no dar a conocer con precisión el dato.
 
 
A ver para cuándo.
 
 
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En Oaxaca, otro estado fallido, los padres de familia del municipio de San Pedro Mártir, lograron replegar a los dizque profesores de la sección 22 –la que ha tenido de rodillas a la administración de Gabino Cué durante tres años-, que buscaban recuperar una escuela, como si fuera de ellos.
 
Lo novedoso del asunto es que esta vez la policía estatal ¡sí intervino!, no como la ocasión anterior en la que sólo se concretó a ver cómo los vándalos de la 22 agredían con piedras y palos a los padres y maestros que defendían la escuela que ha dado clases a pesar del paro.
 
La sección 22, que pertenece a la CNTE, amenazó con que recuperará las escuelas defendidas por los profesores de la sección 59 y los padres de familia, por lo que el gobierno estatal no se puede llamar sorprendido si ocurren actos de violencia.
 
 
Dicho de otra manera, no puede seguir durmiendo.