Opinión

La misteriosa caída
de los delitos

   
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 [Policía de Chihuahua captura a Socorro Chávez Arévalo, uno de los principales operadores de la organización delictiva / Cuartoscuro]

La semana pasada el Inegi presentó los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2016. El levantamiento de la encuesta se realizó en marzo y abril pasados, y reporta delitos ocurridos a lo largo de 2015. Es decir, la Envipe no nos ofrece información sobre la inseguridad y la percepción ciudadana en los últimos meses. Sin embargo, la Envipe es el ejercicio más riguroso y más profundo que se realiza en el país (y uno de los más importantes en todo el mundo) para conocer la evolución de largo plazo de los delitos, cómo éstos afectan a la población, y la percepción que los ciudadanos tienen del desempeño de sus autoridades. En un país donde las procuradurías nunca han generado cifras confiables, la Envipe seguramente desempeñará un papel central en la construcción de la historia del fenómeno delictivo.

Los resultados de la Envipe 2016 no son alentadores. No ha disminuido el número de mexicanos que manifiesta sentirse inseguro (de hecho, el porcentaje que se siente inseguro en su propia colonia o localidad va en aumento). No se ha logrado reducir la cifra negra. En el ámbito nacional sólo se denuncian 10.5 por ciento de los delitos; este porcentaje baja a 7.8 en el Estado de México y a un paupérrimo 4.4 en Guerrero. Las principales instituciones del sector seguridad tampoco han recuperado la confianza de los ciudadanos. El porcentaje de la población que manifestó tener “mucha confianza” bajó de forma importante para todas las instituciones, incluyendo a la Marina y al Ejército. Para este último, en 2015 el 52 por ciento dijo tener mucha confianza, cifra que se redujo a 44 por ciento en la Envipe de este año (sin embargo, la forma de reportar los resultados cambió, por lo que no queda claro que en este tema las cifras de 2016 sean comparables con las de años previos).

Por otra parte, hay un único dato positivo que resulta difícil de explicar. La incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes registrada en 2015 fue 15 por ciento menor a la observada en 2014, un cambio estadísticamente significativo. La disminución reportada fue francamente dramática en algunas entidades. En Baja California la reducción fue de 42 por ciento, en San Luis Potosí de 38 por ciento, en Tamaulipas de 36 por ciento, en Nayarit de 35 por ciento, y en el Estado de México de 32 por ciento (a pesar de esta disminución, el Estado de México sigue siendo la entidad en la que se registran más delitos por cada 100 mil habitantes).

El análisis más detallado de las cifras nos permite hacer sentido en la aparente contradicción entre la mala percepción ciudadana y la disminución en la incidencia delictiva. Por una parte, del universo total de delitos, la mayoría son incidentes de bajo impacto. Por ejemplo, más de una quinta parte son extorsiones que –en su inmensa mayoría– consisten en llamadas telefónicas poco verosímiles. Las extorsiones disminuyeron de forma significativa de 2014 a 2015, posiblemente como resultado de las campañas para generar visibilidad pública respecto a este delito.

Otro delito de alta incidencia, el robo de vehículo, se redujo casi 20 por ciento de 2014 a 2015. Esta disminución es consistente con las cifras reportadas por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) que desde hace algunos años reporta que en México cada vez se roban menos autos. Sin embargo, la caída en el robo de vehículo no se debe a una labor más eficaz por parte de las autoridades (la AMIS señala que no se ha observado una mejora en el porcentaje de vehículos robados que son recuperados). La disminución en el robo de vehículo es una tendencia mundial y obedece a un cambio tecnológico. Los modelos más recientes vienen equipados con sistemas que hacen prácticamente imposible arrancar el motor sin la llave.

Más allá de los cambios que están impulsando a la baja la incidencia de algunos delitos específicos, hay otro hallazgo de la Envipe que podría ser clave para entender la disminución de la incidencia delictiva: los mexicanos gastamos cada vez más en protegernos a nosotros mismos. En 2015 el gasto de los hogares en medidas de seguridad frente a la delincuencia tuvo un incremento de 18 por ciento respecto del estimado en 2014.

En resumen, la Envipe sí señala que en 2015 hubo una disminución de la incidencia de delitos. Sin embargo, dicha disminución no implica ni que los mexicanos nos sintamos más seguros, ni que las policías y los ministerios públicos hayan hecho un mejor trabajo. La disminución en el secuestro registrada en la Envipe en 2015 posiblemente sea una excepción (en este caso, la consolidación de unidades antisecuestro en varias entidades federativas probablemente merezca parte del crédito). Para el grueso de los delitos, podemos afirmar que la mejoría se debe al avance tecnológico y a medidas de prevención que toman los propios ciudadanos. En otros delitos de alto impacto, en particular el homicidio, sabemos que vamos de mal en peor.

Twitter: @laloguerrero

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