Opinión

¿La mejor forma de perder un amigo? Pongan un negocio

 
1
 

 

Enemistad. (gestion.pe)

¡Vamos a poner un negocio!... Es una expresión frecuente entre amigos, pensando que la camaradería es el único ingrediente necesario para llevar a cabo una buena sociedad. Tengamos cuidado, porque puede ser el inicio de una pérdida patrimonial y el final de una buena amistad; sin embargo, si se establecen los principios básicos podría ser el nacimiento de un emporio.

La euforia debe ser moderada y preguntarnos cuál es la razón para asociarnos. En ocasiones sólo se trata de compartir un esfuerzo y no existe una justificación real para invitar a alguien.

Es importante establecer quién es el socio principal, porque con un esquema de 50/50 en la estructura de capital se corre el riesgo de tener “parálisis por análisis” y si no se llega a un acuerdo empiezan los problemas.

Si bien es cierto que “cuando los dos piensan igual uno sobra”, también se debe estar de acuerdo con un rumbo general de la compañía y saber en qué forma se complementan en la operación del negocio y en la planeación estratégica.

En un negocio se requieren diferentes visiones: la manufactura del producto (o servicio), el aspecto financiero, cómo se abordará al mercado y la administración ordenada del proyecto. ¿Tu amigo que aportaría?

Un aspecto trascendente es que siempre habrá camaradas con los cuales uno se pueda tomar una copa, pero no necesariamente se trabajará a gusto con ellos.

Por eso es bueno tener claro si se comparten objetivos, valores y principios y si están ambos dispuestos a trabajar con la misma intensidad.

Habrá que ponerse de acuerdo no sólo con el trabajo a realizar, sino con aspectos más sutiles pero igual de trascendentes como los títulos, salarios, prestaciones, dividendos, atribuciones específicas y subordinados, entre muchos otros.

Es muy recomendable dejar todo por escrito por aquello de “cuentas claras, amistades largas” y aunque en principio no haya controversia, ante el eventual conflicto es muy valioso un documento base para resolverlo. De hecho, el mejor consejo es poner las reglas antes de necesitarlas.

Pregúntate si puedes tener una buena comunicación con tu amigo en términos empresariales, si es tolerante y pueden convivir en un marco de respeto mutuo, porque las discusiones de dinero pueden llegar a ser acaloradas.

Recordemos que una mala sociedad puede ser igual de estresante que un fracaso matrimonial; aguantarás al socio por más de 8 horas diarias y el patrimonio estará en función de él.

Incluso, es válido cuestionarse si la amistad sobrevivirá si se diluye la sociedad.

Twitter:@finanzasparami

También te puede interesar:

¿Qué te preocupa como profesionista?

2016, de la angustia a la prudencia

¿Cuándo dejo el negocio y me retiro?