Opinión

La masacre en la Bolsa y las palabras de Manuel

Una masacre. Cuando todos imaginábamos que el IPC habría de iniciar 2014 para proyectarse con un rendimiento que llegaría a más de 6 por ciento en diciembre, esta semana caen como balde de agua fría las dos jornadas de intensos retrocesos en ese indicador. Ayer la caída de 1.07 por ciento dejó al IPC en 38,605 unidades. Zoc.

El escenario es grave: a este ritmo, nos acercaríamos peligrosamente a niveles de volatilidad como los que teníamos en junio de 2012, antes de que se decidiera la elección de Enrique Peña; o al verano pasado, cuando había incertidumbre en torno a la reforma energética. Estamos ante un escenario de ánimo colectivo catastrófico: los mercados están descontando un panorama negro, y lo hacen, paradójicamente, después de que el gobierno de Peña afianzó su estrategia en el poder y después de que el Congreso aprobó las reformas estructurales. ¿Qué significa? Que no basta con una democracia funcional ni con transformar las instituciones para garantizar la prosperidad futura.

Hace cuatro semanas el ánimo era otro. Monex, Ve x Más o CI Banco daban por hecho que la bolsa terminaría 2014 incluso arriba de 46 mil 800 puntos. Algunos eufóricos como CI Banco hablaba de más de 53 mil quinientos puntos.

Pero ese optimismo ya se esfumó. La métrica de la confianza del consumidor apareció para aguar la fiesta de las reformas estructurales con su caída de 15.5 por ciento, y fue el primero de otros indicadores que reflejan que la economía mexicana tardará en despegar por la lentitud en la aprobación de la legislación secundaria en materias clave como la energética o de telecomunicaciones.

El subgobernador del Banco de México Manuel Sánchez dijo el lunes en Phoenix, que al hacer un análisis de la productividad sectorial, “la baja competencia, la imposibilidad de hacer valer los contratos y la engorrosa regulación […] son los denominadores comunes que están presentes en los sectores atrasados de la economía”. Añadió que “los beneficios esperados dependen crucialmente de la calidad de las reglas y de su adecuada instrumentación, a fin de que los participantes comprendan el nuevo marco regulatorio de la forma más clara y confiable posible”.

¿Por qué esas palabras de Sánchez podrían ser un indicio para comprender la caída de los mercados? Porque, siendo honestos, aun con reformas aprobadas, en este país es sumamente difícil hacer valer contratos, porque la sobrerregulación domina, y porque faltan siglos para que tengamos reglas claras y confiables en las que todos los agentes económicos podamos confiar.

Twitter: @SOYCarlosMota