Opinión

La marea está cambiando, ¿pero es demasiado tarde?

En 2010 tuve una revelación sobre qué tan mal estaba por ponerse la política económica. Leí el Economic Outlook, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que no sólo apeló a favor de la austeridad fiscal, sino también por incrementos en las tasas de interés porque… bueno, porque sí.

Ahora, la OCDE está apelando a favor de estímulo fiscal y monetario en Europa. No es la misma gente: la OCDE tiene una nueva economista en jefe, Catherine L. Mann, cuya excelente investigación siempre ha sido de orientación pragmática (y quien escribió su tesina hace años bajo la dirección de Rudi Dornbusch en el MIT y de su seguro servidor). Pero la OCDE envió un mensaje al seleccionar este año a la Sra. Mann, y siento que el terreno está cambiando en todo el mundo.

Ha llevado tiempo. A principios de 2013, con el derrumbe del infame precipicio de crecimiento en 90 por ciento de deuda y del caso a favor de la austeridad expansiva, muchos pensamos que habíamos hecho huir a los austeritarios. Pero subestimamos el grado en que las autoridades y, en cierta medida, los medios de noticias tenían un interés profesional en las posiciones que habían mantenido en los tres años previos, y su disposición a aferrarse a cualquier cosa (una ligera recuperación en el sur de Europa, digamos, o una mejora en Gran Bretaña cuando el gobierno aflojó durante un tiempo) como supuesta reivindicación de puntos de vista que, en realidad, discrepaban abrumadoramente con la evidencia. Esto sigue dándose.

Pero los vigilantes parecen estar en retirada en la Reserva Federal, y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), otro doctor egresado del MIT, se está pareciendo mucho a Janet Yellen, presidenta de la Fed. Además, la forma en que estamos discutiendo el caso de Japón cae bastante en territorio keynesiano. Hace tres años y medio Businessweek declaraba que el austeritario expansivo Alberto Alesina era el nuevo Keynes. Ahora nos está diciendo que Keynes es el nuevo Keynes. Y tenemos gente como Paul Singer, un multimillonario que maneja un fondo de inversión, quejándose de la “krugmanización” del debate.

¿Finalmente por qué parece estar cambiando la marea? En parte, pienso que es sólo una cuestión de tiempo; luego de seis años se está dificultando no notar que los antikeynesianos han estado equivocados en todo. La caída de Europa en recesión dificulta aún más negar las realidades de la economía de la trampa de liquidez. Y la negativa de casi todos los del lado antikeynesiano para admitir cualquier tipo de error gradualmente ha hecho que se vean ridículos.

Todo esto podría estar dándose en poca cantidad y demasiado tarde para evitar un desastre de política, especialmente en Europa. Pero es algo para alegrarse, vagamente.

El precio del petróleo y el sesgo deflacionario

Sé que todos ustedes jovenzuelos no recuerdan la historia antigua, pero hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana (bueno, de hecho en 2011 y justo aquí, en el planeta Tierra), el precio del petróleo y de otras mercancías estaba aumentando, no cayendo. Como resultado, la inflación general era bastante alta. Algunos afirmábamos que la inflación subyacente era mejor guía para la política monetaria, y la Fed coincidía; pero los inflacionistas se estaban volviendo locos, y el BCE decidió, desastrosamente, elevar las tasas de interés en Europa.


Entonces, ahora que el petróleo se está desplomando, la misma gente que consideró que el aumento del precio del petróleo era motivo para elevar las tasas de interés, debería ver el desplome del precio del petróleo como causa de una política expansiva, ¿cierto?
Falso. Nos están diciendo que no debemos prestar atención a la inflación general baja.

Twitter: @NYTimeskrugman