Opinión

La maldita prisa

     
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Prisa (Shutterstock)

Una de las relaciones más complicadas es la que sostenemos con el tiempo, que parece no alcanzar jamás para organizar una agenda, concretar proyectos y cuantificar avances, a veces hacia lugares inciertos.

Hace unos días, David Brooks publicó en el New York Times un artículo sobre la fortaleza en la modernidad, que en resumen afirma que lo que le hace falta a la gente hoy, es sentido existencial: ideales que van más allá de ganar dinero o llegar a la cima de un organigrama. “Son más fuertes quienes tienen esperanza, o una misión o aquellos que todavía no se desencantan, aunque el desencanto parezca un rasgo de sofisticación”.

Para tener una misión, una esperanza, sentido existencial o pensamiento creativo, hace falta tiempo y paciencia, cualidades poco valoradas hoy en día, según infiero de los relatos de los consultantes, que tienen estilos de vida marcados por la preocupación, la ansiedad y la prisa de acoplarse dentro de las organizaciones o de lograr un negocio exitoso.

Exaltar en exceso el valor de la adaptación nos despoja de las cualidades que nos hacen únicos. Es lamentable que algunas corporaciones pidan a sus empleados convertirse en personas que no son, para que sean útiles a los fines de la empresa. La cantidad de personas que llegan al consultorio sintiéndose inadecuadas, fracasadas o frustradas, ha aumentado considerablemente en los últimos años y aunque es verdad que el trabajo es una dimensión de realización humana fundamental, también es cierto que los estilos burocráticos, jerárquicos y autoritarios, no son el mejor camino para la creatividad y el bienestar.

Adam Grant es un doctor en psicología organizacional, quien además de dar clases en la Universidad de Wharton, publicó este año el libro “Originals” que muy pronto vendió miles de copias y ha sido traducido a 36 idiomas.

La propuesta que volvió a Grant mundialmente famoso, fue afirmar que los pensadores originales tienen hábitos sorprendentes. Formas de procesar las ideas que jamás imaginaríamos como deseables y que por el contrario, asociamos con miedo e inseguridad.

“Los que no encajan, los rebeldes, los que causan problemas, son los que hacen las cosas diferente y están suficientemente locos para creer que pueden cambiar el mundo”.

Uno de los mitos que Grant intenta desmontar es el de la procrastinación como hábito destructivo, afirmando que entre el pánico de quien nunca empieza nada y la impulsividad del que hace todo sin pensar, hay un territorio intermedio del que pospone, usando el tiempo para pensar y para dudar de lo que piensa. Es entonces cuando aparece el pensamiento original: ideas nuevas que son reflejo de lo irrepetible que hay en la personalidad.

Retrasar un poco la realización de la tarea puede ser una buena idea, porque abre un espacio para mejorar lo que ya existe. “No se trata de ser el primero, sino de ser diferente e intentar ser mejor”, dice Grant. No puedo sino pensar en los pacientes que enmudecen en las juntas de trabajo porque tienen miedo a equivocarse, porque creen que dudar es de cobardes sin darse cuenta de que la duda es necesaria y que todos tenemos miedo del ridículo, de intentar y de equivocarnos.

“Tener dudas sobre las ideas puede ser una fuente de energía. Lo que paraliza, es dudar sobre uno mismo”. Esta distinción es relevante porque dudar sobre las ideas no ataca la identidad, pero pensar que una es tonta, incapaz, insegura, lenta… sí es una guerra franca contra el amor propio.

Quien lo intenta muchas veces, se equivocará muchas veces y también acertará otras tantas. Por eso es importante tener tiempo para errar y estar preparado para que de muchas malas ideas, surjan unas cuantas buenas. Las personas, apoyadas por las organizaciones, necesitarían estar dispuestas a bajar el ritmo de sus exigencias, a permitirse el pensamiento creativo y a defender las diferencias individuales como un derecho fundamental y como una forma de encontrar un camino de sentido.

Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Se dedica a la consulta privada y a dar conferencias sobre bienestar emocional.

Twitter: @valevillag

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