Opinión

La llamada y la amenaza

 
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DONALD TRUMP

Vaya vuelco que ha experimentado el mundo en apenas unos días. Desde el 20 de enero a la fecha, menos de dos semanas, el nuevo presidente de Estados Unidos ha abierto tantos frentes de conflicto
–internos y externos– como ninguno antes en la historia.

Literalmente “un chivo en cristalería”.

La frase que el cacique priista potosino Gonzalo N. Santos –el célebre de la definición de la moral como “un árbol que da moras”– le explica a su hijo en la antesala de Los Pinos para una entrevista con el entonces presidente Echeverría:

–¿Por qué nos cita a las 2:45 de la madrugada–, pregunta el joven hijo a su padre, quien viene por la bendición al cachorro, según los viejos estilos revolucionarios.

–Porque no le alcanza el día para hacer pendejadas–, responde el cacique.

En el caso de Trump, se aplica a la perfección.

Ayer supimos, primero por un reporte de la experimentada Dolia Estévez desde Washington en el sitio de Aristegui Noticias, que Trump había amenazado al presidente Peña con enviar tropas a nuestro país para controlar y detener a los “bad hombres”, referencia que el célebre empresario convertido en político improvisado hace de los narcotraficantes, criminales, etcétera.

La nota fue desmentida con una enérgica carta de la Cancillería, donde se negaba por completo el contenido del reporte, afirmando que la conversación había sido amigable y en buenos términos.

Hacia las cinco de la tarde de ayer, recorrió las redacciones de medios y sitios una versión de Vivian Salama, de AP, confirmando el reporte inicial de Dolia, con base en una transcripción de la llamada telefónica entre ambos presidentes a la que AP habría tenido acceso.

En síntesis, Trump amenazó a nuestro presidente con invadir México
–enviar tropas– para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.

Superando los desgarramientos de vestiduras, el nacionalismo a flor de piel, hagamos un intento por contextualizar, reconociendo que la Cancillería refrendó su desconocimiento de la hipotética transcripción a la que califica de fake news, noticias falsas:

1. Trump sufre de recurrente incontinencia verbal. Dice y afirma una serie de atrocidades e insensateces que lo han hecho ya famoso en el mundo. El problema es que muchas de esas que dijo y prometió en campaña, las ha convertido inicialmente en órdenes ejecutivas, decretos de gobierno, en sus primeros 10 días en la Oficina Oval. Es decir, a pesar de lo descabellado que suene su amenaza o promesa, basados en los hechos, debiéramos considerar la probabilidad de que lo intente en la realidad.

2. Si leemos a pie juntillas lo que transcribe AP del texto de la llamada: “Ustedes tienen un montón de hombres malos ahí abajo. No están haciendo lo suficiente para detenerlos. Sus militares están atemorizados. Los nuestros no lo están, así que yo podría enviarlos allá a encargarnos de ello”. Se trata de una amenaza de invasión, que suena desproporcionada, pero en la habitual incontinencia de Trump es perfectamente verosímil.

3. La transcripción de AP no registra ninguna respuesta del presidente Peña Nieto. No sabemos cómo reaccionó o de qué forma respondió.

No hay registro, lo que no parece accidental o casual. Cuando se dan a conocer por el Departamento de Estado, de Justicia o por la propia Casa Blanca transcripciones de discursos, llamadas, conferencias o declaraciones, suelen ser estenográficas, es decir, hasta con los suspiros de los interlocutores. Este documento citado por AP parece editado.

4. El mismo día que se difunde esta 'transcripción' que sólo han visto AP y Dolia Estévez –hasta ahora–, la embajada de Estados Unidos en México anuncia nuevos criterios para el otorgamiento y renovación de visas. Es decir, formalmente, vía el departamento consular del Departamento de Estado, se emiten nueva directrices para elevar los filtros y dificultar la obtención de visas. No me parece accidental ni producto de una coincidencia.

Cuando ya pensábamos que había pasado nuestro momento como piñata favorita del señor Donald Trump –después de su orden contra el ingreso y refugio a ciudadanos de siete países de origen árabe y musulmán– hoy regresamos al punching bag número uno.

Una transcripción de una llamada presidencial no se extravía en los pasillos de la sala de prensa. Hubo una estrategia precisa y una filtración intencionada para liberarla a una periodista mexicana con conexiones fehacientes.

Después una agencia internacional de prestigio para darle solidez y sustento.

La Cancillería puede hacer todos sus muy nobles esfuerzos por desmentir, pero el golpe está dado, y su objetivo es preciso. Debilitar la imagen del presidente Peña Nieto, al tiempo que se fortalece una sensación de temor, de zozobra, ante el gigante amenazante y hostil.

¿Provocar miedo? ¿infundir temor en el adversario?

Lo escribe el propio presidente Trump en su libro de 1987.

El arte de negociar: “Me gusta provocar a mis adversarios. Para ver cómo reaccionan; si son débiles, los aplasto y si son fuertes, negocio”.

Lecciones: ningún espacio privado, confidencial, pseudodiplomático es confiable con Trump. Puede usar todo recurso para golpear y debilitar a su adversario. Mentir, es lo de menos.

Falsear información es pecatta minuta. Es un profesional del hostigamiento, del acoso, del golpeteo. De arrinconar al oponente, de doblegarlo con instrumentos falaces, hostiles.

Tal vez debiéramos como gobierno y país no rebajarnos a la altura de un 'tirantes de barrio', pero sí considerar que los caminos pulcros de la diplomacia no son los únicos.

Twitter: @LKourchenko

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