Opinión

La ley manda, no puede haber “suspensión indefinida”

 David Calderón*
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  [El empresario destacó la importancia de aprobar la Ley de Evaluación Docente en favor de los alumnos / Cuartoscuro] 

Tras la fatídica tarde del viernes pasado, mucha tinta ha corrido sobre el comunicado 129 de la SEP –aparecido, desaparecido y ahora vuelto a aparecer, escueto mensaje de cochambrosa sintaxis en el cual se anuncia que “se suspenden indefinidamente” los procesos de evaluación docente.

Si algo de efecto colateral en positivo tienen las declaraciones, entrevistas, artículos e iniciativas ciudadanas que en avalancha se han sucedido a lo largo de estos pocos días, es la constatación de que generamos ya anticuerpos como país: una regresión a la política educativa vertical, arbitraria, opaca y dependiente de la negociación de coyuntura ya no es tan fácil, ni se llevará a término sin abrir una buena pelea. El rechazo, expresado en forma casi unánime desde distintos campamentos, es paradójico: si la decisión de establecer el Servicio Profesional Docente distanció entre sí a algunos activistas y académicos, el anuncio de su posible suspensión nos ha unido.

Las actitudes ante el anuncio son, por supuesto, reveladoras: algunos ensayan explicaciones complejísimas; otros confirman su pesimismo y desánimo, considerando este atentado como una ya consumada puntilla; otros más lo vemos como un reto que exige nuestra coordinación y acción inmediata.

Contrasta la digna respuesta de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, con su comunicado del día siguiente al anuncio, rechazando la invasión de parte de la administración federal a su esfera de atribuciones, por un lado, mientras que por el otro treinta y una soberanías estatales han quedado mancilladas (son los estados quienes generan las convocatorias específicas para el servicio profesional docente) y no ha habido ninguna expresión notoria de inconformidad o repudio de los C. gobernadores o sus secretarios de educación ante tamaño atropello. Si la administración federal calculó que podía salirse con la suya sin mayor ceremonia, acertó con los calladitos funcionarios estatales, pero se equivocó con el INEE.

El comunicado de respuesta por parte del INEE es amplio, casi exhaustivo. Exige al gobierno de la República dar marcha atrás por seis razones: 1) atenta contra el artículo tercero y la consiguiente transparencia, legalidad, objetividad e imparcialidad de la evaluación; 2) no hay ningún “nuevo elemento”, ni razón técnica alguna, de manera que el anuncio invade la competencia y vulnera la autonomía del Instituto; 3) es una medida contraria al interés superior del niño, que consagra como criterio nuestra Constitución y los tratados internacionales; 4) lo “indefinido” en las fechas vulnera el funcionamiento regular del servicio, que tiene sus tiempos propios; 5) las fechas no se contraponen a la jornada electoral y fueron explícitamente acordadas con las autoridades estatales, y finalmente 6) atenta contra el derecho de 400 mil maestros o aspirantes que están con procesos individuales involucrados en el proceso.

Hay muchas conjeturas entre estudiosos y comentaristas sobre el origen del tan destemplado rebuzno del comunicado 129: es una cesión temporal o definitiva ante la Coordinadora; es un hundimiento -pactado en lo oscurito- de algo que nunca acabó aceptando de buena fe la dirigencia del SNTE; es un pacto con Nueva Alianza para que los profes voten por la fórmula compartida; están involucrados los narcos, o la guerrilla, o las fuerzas oscuras de…

El punto concreto y visible es un acto menor (la emisión de un comunicado), por parte de una autoridad menor (la Coordinación del Servicio Profesional Docente) que afecta gravemente a un delicado proceso nacional, de la máxima importancia. No hay oficio, decreto, acuerdo secretarial en el Diario Oficial. No hay rostro, ni funcionario responsable que firme. Es apenas una especie de cartelito, equivalente a: “Se suspende el servicio hasta nuevo aviso”. Pequeño, vulgar, pero devastador, si se le deja pasar.

¿Qué toca? Seguir informando de sus implicaciones. Si los analistas nos quieren explicar su origen, bienvenida la reflexión. Pero lo realmente importante, a mi juicio, es preguntarnos qué vamos a hacer al respecto. Por lo pronto, canalizar nuestro rechazo a una forma visible, sumándose a la petición de dejar sin efecto el anuncio en ww.mexicanosprimero.org. Segundo, apoyar al INEE, reunirnos en torno a él para defenderlo y sostenerlo, y exigir entereza a su Junta de Gobierno en este momento oscuro. Tercero, votar con esta escena en mente. Cuarto, explorar las formas cívicas, pacíficas y legales de defendernos de nuestro propio gobierno, cunado quiere sabotear sus propias reformas que tanto nos ponderó: el Ejecutivo gobierna, pero la ley manda.

* David Calderón es director general de Mexicanos Primero.

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