Opinión

La izquierda y Slim

La bulliciosa defensa que hace la prensa lopezobradorista de los intereses del segundo hombre más rico del mundo, Carlos Slim, quiere decir que algo bueno tienen los cambios constitucionales en telecomunicaciones. No hay reformas sin dolor, ni mucho menos se pueden tocar monopolios sin que haya consecuencias.

Una verdadera compulsión agita las primeras planas de La Jornada contra “la reforma peñista”, porque Telmex no va a poder participar en la licitación de dos nuevas cadenas de televisión.

También están enojados porque el emporio telefónico de Carlos Slim va a tener que compartir, gratuitamente, parte de su infraestructura con los competidores de su monopolio.

A simple vista podrían tener razón. ¿Por qué el consorcio de Slim tiene que dar a sus competidores, gratis, acceso a la última milla de su infraestructura que va de la calle hasta la casa de los que tienen teléfono fijo?

Es comprensible que se enojen Slim y América Móvil, en un aviso de lo que será su reacción por esta reforma modernizadora dentro de unos años. Pero que se enoje la izquierda porque se toca a un monopolio, suena raro. Y ya sabemos que cuando suena raro...

Vamos a lo concreto. Que la empresa de Slim, preponderante, tenga que darle gratuitamente acceso a su infraestructura a los competidores, no significa que la reforma favorezca a la otra preponderante, Televisa.

En virtud de la reforma en telecomunicaciones, Televisa y Azteca tendrán que darle, gratuitamente, sus contenidos a las compañías de televisión de paga, como son las cableras y Dish.

Así las cosas, la empresa de televisión cuya última palabra en las decisiones importantes la tiene Carlos Slim, Dish, recibirá sin costo alguno lo que a las empresas de Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas les cuesta dinero producir.

Se trata de una legislación dura para las televisoras, ya que ellas pagan artistas, animadores, conductores, personal de piso, etcétera, para hacer programas de entretenimiento, de noticias, telenovelas, y tendrán que dárselos gratis a Dish, que cobrará por ellos.

La ley es dura, pero es pareja. Favorece a los usuarios.

Y en el punto de que Telmex no pueda participar, por ahora, en la puja por una nueva cadena de televisión, hay que recordar que en su título de concesión existe una cláusula que le prohíbe expresamente participar en televisión abierta. ¿Por qué? Porque sería una concentración excesiva de poder económico y político en una sola persona.

Si eso es lo que quiere el lopezobradorismo, que lo diga y renuncie al discurso histórico de la izquierda contra los monopolios, la desigualdad y la acumulación de riqueza y poder político en una sola mano.

Por cierto, Enrique Quintana publicó en estas páginas la semana pasada que el patrimonio de Carlos Slim es de 68 mil 800 millones de dólares, que lo ubica como el número dos del mundo en la lista de Forbes. Azcárraga tiene dos mil 900 millones de dólares y está en la posición número 602.

Estelas

René Bejarano considera peligroso para el PRD que los Chuchos repitan en la dirigencia nacional. Pues sí, no se vayan a corromper.

Twitter: @PabloHiriart