Opinión

La inseguridad pone en riesgo la bonanza turística

 
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Inseguridad en destinos turísticos (Especial)

En la víspera del pasado Tianguis Turístico en Acapulco, en marzo de este año, tuve una larga plática con Enrique de la Madrid Cordero, secretario de Turismo de México. Aunque llegó bien arropado por un costal de estadísticas exitosas en el sector que encabeza desde el gobierno: viajeros, divisas, balanza turística, cruceros, rankings, empleos, Producto Interno Bruto, mercado doméstico, se apareció meditabundo y el primer tema que puso sobre la mesa fue el que más le preocupa: la inseguridad que se vive en ciertas zonas del país, principalmente en lo que toca a destinos turísticos.

México está pasando por un periodo de vacas gordas en esta industria, pero ha sido tan bueno, que pareciera que ya lleva mucho tiempo y no es así, apenas son tres años consecutivos creciendo por arriba de la media mundial en recepción de turistas internacionales. De 2014 a 2015 los crecimientos fueron de 21.5, 9.4 y 8.9 por ciento, después de que en 2013 el alza fue de apenas 3.2 por ciento —menos del promedio global que era de 4.0 por ciento—, aunque no se le vio con malos ojos debido a que en 2012 el crecimiento fue de cero.

Obviamente el sorpresivo e inesperado brinco de dos dígitos registrado en 2014 detonó esta época dorada que dio sus frutos al regresar al país al top ten de la Organización Mundial del Turismo (OMT). Hoy somos el octavo país más visitado del orbe.

Y si el presente es bueno, el futuro se ve más promisorio para la industria turística nacional. En el horizonte no se ve nada que pueda frenar esta carrera ascendente, de manera que avanzar un peldaño más en el ranking de la OMT para llegar al séptimo sitio ya se ve a tiro de piedra, e incluso hay quienes piensan que en unos cuantos años más podremos estar en el selectísimo grupo del top five.

Sin embargo, no todo es vino y rosas. Hay un factor que pudiera echar a perder estos sueños: la inseguridad. Y es el único escollo a vencer, no hay otro. O al menos eso piensa De la Madrid.

Por esta razón, en febrero pasado se reunió con los miembros del Consejo Nacional Empresarial Turístico, encabezados por Pablo Azcárraga, junta en la que acordaron presentar de manera conjunta, a las instancias correspondientes, “un modelo que permita garantizar la seguridad de los turistas en los principales destinos del país”, el cual deberá incluir sistemas de inteligencia y alta tecnología para el combate eficaz a los grupos delictivos.

De lo que discutieron ese día, dos puntos llaman la atención, en los que estuvieron de acuerdo ambas partes: le dieron el estatus de 'urgente' a la necesidad de proteger a los turistas y coincidieron en que esto es una responsabilidad compartida.

Por tanto, determinaron integrar de inmediato grupos de trabajo que analizarán los casos de éxito en materia de seguridad de destinos turísticos en otras naciones, para adaptarlos al contexto nacional. Los primeros sitios donde se implementará este modelo serán los que más dinero dejan: Cancún, Riviera Maya, Los Cabos y Puerto Vallarta.

El modelo podría estar basado en la creación de una policía turística bien pagada, bien equipada, bien capacitada, que creara anillos de seguridad en los destinos. Es decir, que de principio establezcan zonas donde, con su presencia y trabajo, hagan prácticamente imposible que ahí pueda ocurrir algún acto delictivo. “Aunque empieces con algo chiquito, en esta zona no pasa nada… y te vas ampliando… y te vas ampliando…”, explicó.

Le pregunté cómo aspirar a algo así, si el propio Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, se ha quejado de que en los últimos diez años la mayoría de los gobernadores se ha hecho pato en el combate a la delincuencia y la depuración de sus policías estatales.

Pero De la Madrid sostiene que sí es posible: “Sí, creo que ha faltado en muchísimos gobiernos, quizá la mayoría, voluntad para meterse al tema. Pero hay forma de torcerles la manita”, dice y, con el compromiso de que sea off the record, me platica las medidas que puede aplicar el gobierno federal —a través de distintas instancias— para presionar a los gobernadores a asumir su responsabilidad y trabajar en elevar los niveles de seguridad en sus estados.

Ya pasaron cinco meses de esa reunión con los empresarios y al tema meramente turístico ya lo empiezan a inundar los aires políticos de sucesión presidencial, en los que Enrique de la Madrid ya dijo que sí le interesa participar. Tal vez este modelo de seguridad para destinos turísticos que pronto dará a conocer, así como los buenos números de la industria, sean sus cartas de presentación para competir. Tal vez parezca descabellado, pero es natural que los miembros del gabinete aspiren. Posibilidad vs. probabilidad. Pero, sea por la razón que sea, trabajar para blindar a la industria turística de su principal peligro es algo a lo que están obligados quienes tienen esta responsabilidad.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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