Opinión

La inquietante visión sobre la infraestructura de Trump

 
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Krugman.

Los trumpistas han estado promoviendo la idea de una gran construcción de infraestructura en Estados Unidos, y algunos demócratas están mostrando señales conciliatorias sobre trabajar con el nuevo régimen en ese frente. Pero recuerde con quién está tratando: si invierte algo con Donald Trump, sea dinero o reputación, corre un gran riesgo de ser estafado.

Entonces, ¿qué sabemos sobre el plan de infraestructura de Trump, en sí?

Significativamente, no es un plan para pedir prestado un billón de dólares y gastarlo en proyectos muy necesarios; lo cual sería lo más claro y obvio. Más bien, se supone que involucra a inversionistas privados que hagan el trabajo tanto de recaudar el dinero como de construir los proyectos; con la ayuda de un enorme crédito fiscal que les regresa 82 por ciento del capital que pongan. Para compensar la pequeña tajada de capital adicional y el interés sobre su endeudamiento, los inversionistas privados entonces tienen que generar utilidades de algún modo con base a los activos que terminan poseyendo.

Se deberían hacer de inmediato tres preguntas sobre todo esto.

Primera, ¿por qué involucrar a inversionistas privados? No es que el gobierno federal tenga problemas para recaudar dinero; de hecho, una gran parte de la justificación para la inversión en infraestructura es precisamente que el gobierno puede pedir prestado de manera barata.

Entonces, ¿por qué necesitamos capital privado?

Una respuesta podría ser que de esta manera se evita incurrir en deuda pública adicional. Pero eso sólo causa confusión contable. Imagine que se está construyendo una carretera de cuota. Si el gobierno construye la carretera, termina pagando intereses pero recibe los ingresos futuros de las cuotas. Si entrega el proyecto a inversionistas privados, evita el costo de los intereses, pero también pierde los futuros ingresos por las cuotas. El flujo de efectivo futuro del gobierno no es mejor de lo que habría sido si pidiera prestado directamente, y peor aún si llega a un mal acuerdo, digamos porque los inversionistas tienen conexiones políticas.

Segunda, ¿cómo se supone que este tipo de plan financiará los proyectos de infraestructura que no produzcan flujos de ingresos? Las carreteras de cuota no es lo principal que necesitamos ahora. ¿Qué hay de los sistemas de drenaje, ponerse al corriente con el mantenimiento diferido, etcétera? Se pudiera atraer a inversionistas privados garantizándoles fondos gubernamentales a futuro; por ejemplo, pagando renta a perpetuidad por el uso de un sistema de aguas construido por un consorcio privado. Pero eso, incluso más que tener a alguien más que cobre las cuotas en las carreteras, simplemente sería tener al gobierno pidiendo prestado por la puerta trasera; con mucha menos transparencia y, por tanto, mayores oportunidades de ofrecer gangas a intereses favorecidos.

Tercera, ¿cuánta de la inversión así financiada realmente sería inversión que no habría existido de cualquier manera?

Es decir, ¿cuánta 'adicionalidad' hay? Supongamos que hay un túnel planeado, el cual evidentemente va a ser construido. Pero ahora se le llama túnel Trump, la construcción y el financiamiento son hechos por empresas privadas, y las cuotas futuras y/o rentas pagadas por el gobierno van a esos intereses privados. En ese caso, no hemos promovido nada de inversión, simplemente hemos privatizado un activo público, y otorgado a los compradores 82 por ciento del precio de compra en forma de crédito fiscal.

De nuevo, todas estas preguntas pudieran evitarse haciendo las cosas claramente: si se piensa que deberíamos construir más infraestructura, entonces construyamos más infraestructura, y no importan las complicaciones de capital privado/crédito fiscal. Pudiera tratarse de brindar alguna justificación para la complejidad del plan, pero una respuesta sencilla sería que realmente no se trata de inversión, sino de estafar a los contribuyentes. ¿Eso es improbable, dado de quién estamos hablando?

Twitter: @paulkrugman

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