Opinión

La inminente vulnerabilidad de las finanzas públicas de México

 
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Billetes. Banxico. (Cuartoscuro)

El pasado 21 de octubre las redes sociales nos recordaban mediante diversos memes la fecha en la que la clásica película “Volviendo al futuro” hacía referencia de un viaje al futuro. Indudablemente el futuro nos alcanzó.

Unos días después estamos comprobando que en las finanzas públicas mexicanas el futuro también nos alcanzó. El agujero negro de las pensiones en curso es ahora una realidad y crece a una velocidad peligrosa. Las empresas productivas del Estado, Pemex y CFE, incrementan exponencialmente sus pérdidas ante lo abultado de sus pasivos. Por una parte, el déficit de sus sistemas de pensiones, y por otra, el incremento de sus pasivos financieros en divisas ante la depreciación del peso, les están llevando a incurrir en pérdidas crecientes a pesar de sus esfuerzos de recortes en su gasto de operación. Esto, en un entorno de precios y tarifas a la baja. La calificación de México se está arriesgando.

En los últimos años en el IMSS el déficit de sus reservas se ha tenido que ir sufragando mediante el uso de otras reservas para poder pagar las pensiones de sus afiliados, y las pensiones en curso de sus propios trabajadores. El caso del ISSSTE es distinto por la reforma profunda a su sistema de pensiones que se implementó en el sexenio pasado (2010), que parte de una aportación de 11 por ciento de los salarios a las cuentas individuales de sus trabajadores del gobierno federal. La CFE y el IMSS como patrón, también han reformado sus sistemas de pensiones para los nuevos trabajadores, bajo cuenta individuales pero con aportaciones menores.

Esta semana pudiéramos conocer el acuerdo al que se está llegando con el sindicato de Pemex para reformar su sistema de pensiones, el cual, de acuerdo a la promesa ofrecida por la SHCP, podría ser reforzado con recursos federales para bajar con mayor contundencia el pasivo laboral de Pemex que hoy alcanza 1.5 billones de pesos de déficit de fondeo, equivalentes a 8.5 por ciento del PIB.

El SAR implementado en 1997 no es aún una solución efectiva al déficit de las pensiones para los trabajadores del sector privado, dado que la aportación que hoy hacen los patrones a las cuentas individuales de solo 6.0 por ciento es totalmente insuficiente para que los trabajadores alcancen una pensión digna. Las comisiones que cobran las Afore siguen siendo muy elevadas, y el régimen de inversión es muy restrictivo y esta subutilizado por las mismas administradoras. El problema se complica hacia adelante si consideramos un escenario de normalización de tasas de interés que tendrá que irse dando a nivel global a partir de la decisión que tome la Reserva Federal de Estados Unidos dentro de algunas semanas o meses y que puede originar un efecto de minusvalías crecientes en las Siefore por varios años.

El déficit de la reserva para las pensiones de los trabajadores del sector privado del IMSS que podrían jubilarse con el régimen antiguo (Ley de 1973), anterior al de la reforma del IMSS del año 97, podría costarle al país el equivalente a 33 por ciento del PIB. El esquema del SAR no contempló la entrega de “bonos de reconocimiento” del pasivo laboral adquirido para los trabajadores de esta generación de transición entre el régimen viejo y el nuevo, y les da la libertad de jubilarse bajo el antiguo esquema, que irremediablemente será el que más les conviene.

En este año, de un Presupuesto recortado que asciende a 4.6 billones, las pensiones en curso representan alrededor de 0.57 billones; es decir 12 por ciento del total de erogaciones (3.8 por ciento del PIB). Para 2016, el Presupuesto asciende a 4.7 billones, de los cuales se estima que las pensiones en curso podrían alcanzar 0.65 billones. Entre los añoa 2018 y 2019 el importe de las pensiones en curso pudiera alcanzar un billón de pesos, equivalentes a una cuarta parte del Presupuesto que pudiera estimarse para ese entonces.

Ante este panorama tan preocupante llama la atención la percepción de la SHCP de que el problema no ha hecho crisis todavía y que la solución tiene que darse mediante un proceso de modificaciones graduales. Más llama la atención que en el Congreso no se esté atacando este problema con la atención apremiante con el que debería de abordarse. A esta misma Legislatura le va a estallar el problema a finales del sexenio. Es más que evidente que una reforma integral a los sistemas de pensiones es una de las grandes reformas pendientes que tienen que hacerse de inmediato para no arriesgar el futuro de nuestra Nación. No es el futuro dentro de 30 años, es el futuro próximo.

Twitter: @EOFarrillS59

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