Opinión

La inmensa vulnerabilidad

 
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Donald Trump en Arizona. (Reuters)

Escribo en la madrugada del jueves tratando de eliminar de mi cabeza la constante e hiriente imagen de Neville Chamberlain. ¿Pero por qué?

Agradecido, había tenido una muy buena mañana en Toluca, donde la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística me dio el nombramiento de presidente de la Academia de Cultura y Humanismo; de regreso en la carretera, comencé a escuchar en la radio las reacciones ante la visita de Donald Trump a Los Pinos.

Fijé la atención en las declaraciones que daba el presidente Peña sobre los argumentos que acaba de dar al candidato republicano sobre los beneficios mutuos que el Tratado de Libre Comercio había traído a las dos naciones; la estrecha relación entre los dos pueblos y, de manera concreta, el énfasis que ponía sobre el hecho de defender a todos los mexicanos donde quiera que se encuentren. Ante la ingrata presencia de ese individuo racista y fascistoide en suelo mexicano, traté de entender los motivos para haber invitado a semejante persona. Busqué ahondar en las razones y argumentos de tratar de influir en quien eventualmente pudiera llegar a ser presidente de Estados Unidos y justificar de ese modo la invitación. Lo intenté a fondo. Nada me convenció.

Llegada la noche y al escuchar el decálogo de Trump con el que conformará su política migratoria, la decepción fue total. “Desde el primer momento que ocupe el cargo, levantaremos un inmenso, sólido y hermoso muro que pagarán los mexicanos quienes aún no lo saben, pero ellos lo pagarán; se los aseguro al cien por ciento…”

El tipo nos metió de lleno en su lánguida, desmotivada campaña electoral y con mala fe, se burlaba de su fugaz viaje a Los Pinos al tratarnos a todos, sin salvedades, como narcos, malvivientes o terroristas. Hoy ya nadie lo duda, es un individuo con un claro perfil dictatorial y obsesionado en someternos a sus muy particulares designios. De ahí el legítimo temor que a todos nos provoca y eso incluye a nuestra clase dirigente. ¿Quiénes asesoraron al presidente para la realización de ese encuentro tan desafortunado y grotesco?

De ahí que la memoria me llevara a la imagen de Neville Chamberlain, primer ministro de Inglaterra, quien bajando del avión que lo transportaba después de haberse reunido con los nazis, sostenía en la mano el documento que él suponía, mantendría a la Gran Bretaña alejada de las agresiones germanas.

Chamberlain, cuyo nombre ha quedado ligado a la política que se llamó appeasement, es decir apaciguamiento, que nunca fructificó. El ministro pretendía salvaguardar la paz considerando que había que hacer algunas concesiones a favor de los dictadores Hitler y Mussolini. Así, se evitaron críticas a la Italia fascista por su invasión en Abisinia y rehusó tomar medidas contra el Reich después que se anexara a Austria pese a que esto violaba el Tratado de Versalles. Chamberlain reconoció al gobierno de Franco y le aseguró a Hitler que Inglaterra no intervendría a favor de Checoslovaquia y para ello, evitaron facilitarles bienes de consumo y armas. Él justificó esas acciones diciendo que sería terrible para nosotros prepararnos para una guerra motivada por un pueblo lejano y por personas de las que nada sabemos.

La invasión alemana de Checoslovaquia el 15 de marzo de 1939 fue un brutal desmentido a la política de tratar de apaciguar a la bestia. Al invadir Alemania a Polonia, los ingleses se vieron obligados a declarar la guerra y la primera incursión militar la iniciaron cuando los nazis se hicieron de Dinamarca y Noruega en abril de 1940. Ya involucrada la Gran Bretaña al sufrir constantes bombardeos germanos, el contraste con su sucesor, Winston Churchill, bien lo sabemos, fue total: “En la situación actual sólo ofrezco al vigoroso pueblo inglés, sangre, sudor y lágrimas… saldremos victoriosos”.

Las humillantes concesiones otorgadas al fascismo no sirvieron para aplacarlo; y con Trump no queda más que verlo tal como es. Ahí está su respuesta en Phoenix, Arizona; agresivo, xenófobo e intolerante. Frente a él, no caben las actitudes de Neville Chamberlain. Preparémonos, sea cual sea su destino. Nosotros tenemos el nuestro.

Twitter:@RaulCremoux

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