Opinión

La independencia económica de México

Estamos a punto de celebrar el 204 Aniversario del inicio de la guerra por la Independencia de México. Es por esta razón que a continuación presento una serie de reflexiones respecto a que tan “independientes” somos en materia económica, analizando dos variables: el comercio exterior y el monto de la deuda externa pública.

Dependencia de las exportaciones a Estados Unidos
México es una economía cada vez más abierta, lo cual se puede constatar al analizar que en el año de 1993 nuestras exportaciones totales sumaron $51.885 miles de millones de dólares (mmdd), mientras que en el año 2013 fueron de $380.026 mmdd, lo que implica un crecimiento de 632.4% en 20 años y equivale a una tasa de crecimiento promedio anual de 10.5%.

Sin embargo, cabe señalar que en el mismo periodo no hemos sido capaces de disminuir significativamente nuestra dependencia respecto a la economía estadounidense. En 1993 nuestras exportaciones al vecino del norte sumaron $42.911 mmdd, lo que representó el 82.7% de nuestras exportaciones totales de dicho año. Para el año 2013 nuestras exportaciones a Estados Unidos fueron de $299.439 mmdd, lo que representa el 78.8% de las exportaciones totales de México en dicho año. Así pues, vemos que en 20 años sólo disminuimos nuestra dependencia respecto al mercado estadounidense en 3.9 puntos porcentuales.

Alguien pudiera pensar que esto ya marca una tendencia, pero no necesariamente es así, ya que en los primeros siete meses de 2014 nuestras exportaciones totales sumaron $226.389 mmdd, de las cuales $180.230 mmdd fueron exportaciones a Estados Unidos, por lo que la proporción de las exportaciones a Estados Unidos respecto a las totales es de 79.6%, porcentaje mayor al observado en 2013.

La dependencia respecto a nuestras exportaciones hacía los Estados Unidos es algo que se ha criticado ampliamente desde hace muchos años, pero a pesar de que hemos firmado 12 Tratados de Libre Comercio (TLCs) con 44 países, 28 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs) y 9 acuerdos de comercio (Acuerdos de Complementación Económica y Acuerdos de Alcance Parcial) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), nuestro comercio sigue concentrado con la mayor potencia económica del planeta; lo cual nos vuelve vulnerables como ya lo vivimos en el año 2009 cuando el PIB de México se contrajo 4.7% producto de la crisis financiera en los Estados Unidos.

Aunado a lo ya mencionado, un ejercicio que resulta interesante realizar es el determinar lo que representa el monto del comercio exterior mexicano respecto a nuestro Producto Interno Bruto (PIB). En este sentido tenemos que de acuerdo al Banco de Información Económica (BIE) del INEGI, en 1993 el PIB nominal de México fue de $1.570 billones de pesos, y en dicho año el tipo de cambio promedio fue de $3.11 pesos por dólar, lo que significa que en 1993 el PIB de México fue de unos $504 mil millones de dólares, por lo que las exportaciones de México en dicho año fueron equivalentes al 10.3% del PIB nacional.

Para el año 2013 el PIB nominal de México fue de $16.104 billones de pesos, lo que a un tipo de cambio promedio de $12.8582 pesos por dólar nos arroja un PIB nominal de $1.252 billones de dólares, por lo que las exportaciones nacionales en dicho año representaron el 30.3% del PIB, lo que representa un incremento de 20 puntos porcentuales en 20 años, producto de que nuestro sector exportador crece más rápido que la economía en su conjunto.

De esta manera, vemos que la dependencia de la economía mexicana respecto al comercio exterior es cada vez mayor, lo que tiene sus ventajas y sus desventajas. Por el lado positivo tenemos que una mayor penetración en los mercados internacionales nos ayuda a crecer cuando la economía nacional no tiene impulso interno (que es la mayor parte del tiempo) y permite que muchas empresas logren mayores niveles de producción, aumenten eficiencia y abatan costos. Pero por el lado negativo tenemos que la creciente dependencia respecto al exterior ha hecho que las autoridades federales se olviden de fomentar el mercado interno como fuente de crecimiento económico, por lo que se cumple el viejo adagio de que cuando a Estados Unidos le da gripa a México le da pulmonía (y no sólo un simple “catarrito”).

Creciente Deuda externa

Pasemos ahora a analizar lo que ha sucedido con la deuda externa de México, la cual ha crecido de forma escandalosa en los últimos años. De acuerdo a cifras del BIE del INEGI, la deuda externa (económica amplia) neta total del sector público creció 830.3% entre junio de 1990 y el mismo mes de 2014, ya que ésta pasó de un monto equivalente a $202 mil millones de pesos (mmdp) a uno equivalente a 1.879 billones de pesos. Esto implica un crecimiento promedio anual de 9.7% cada año.

Esta cifra llama la atención, ya que en el periodo de 1994 al primer semestre de 2014 el PIB nacional creció a una tasa promedio de 2.6%, por lo que el ritmo de aumento de la deuda externa excede al de la economía en más de 3.7 veces, lo que nos hace más vulnerables respecto a lo que sucede en el exterior en cuestión de tasas de interés.

En este sentido, el gobierno federal debe ser cuidadoso al contratar deuda externa, ya que se especula que a finales de este año o en la primera mitad de 2015 el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (la Fed) comenzará con el ciclo ascendente de tasas de interés, y teniendo un monto de deuda externa de $1.879 billones de pesos al mes de junio de 2014, pues se puede anticipar que por cada punto porcentual en que aumenten las tasas de interés en Estados Unidos el costo del servicio de la deuda externa mexicana se elevará en casi 19 mil millones de pesos más los posibles ajustes al alza que pueda haber en el tipo de cambio. Este monto pudiera parecer pequeño al compararlo con los $4.67 billones de pesos que contempla la propuesta de Presupuesto de Egresos 2015, pero es considerable al analizar que es mayor al presupuesto de egresos de varios estados del país y es por ejemplo casi cuatro veces más grande que el presupuesto anual de egresos de una ciudad como León, Gto. Que tiene 1.5 millones de habitantes.

Así pues, el analizar nuestro comercio exterior y el monto de la deuda externa nos indica como ese concepto de “independencia” es muy subjetivo y en el tema económico pues no existe. La evidencia muestra que México está cada vez más inmerso e interrelacionado con el resto del mundo, lo cual como ya hemos dicho, tiene sus aspectos muy positivos y otros que representan riesgos si no se administran correctamente. Esto nos debe mover a la reflexión respecto a cómo aprovechar al máximo los tratados de libre comercio vigentes para reducir la dependencia respecto a los Estados Unidos, y también pensarlo dos veces antes de firmar más ya que no hemos sabido aprovechar los existentes. Por otra parte, es fundamental regresar a la estrategia anterior de disminuir la deuda externa y canjearla por deuda interna, lo cual nos hace ligeramente menos vulnerables respecto a lo que sucede en el resto del mundo.

Director General GAEAP.

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