Opinión

La incursión más cantada e inútil


 
Es muy probable que el Capitolio ––no sin reproches, para consuelo de su electorado–– autorice la próxima semana al Nobel de la Paz Barack Obama el “castigo” que quiere aplicar al régimen sirio, en lo que ya podemos llamar la incursión aérea más cantada e inútil de la historia, a menos de que se prolongue por varias semanas o meses hasta provocar la caída de Bashar el Assad, tal como ocurrió en Libia con Muamar Kadhafi en 2011.
 
 
Las razones de la beligerancia de Obama son muchas, por supuesto, y van más allá de la hipócrita defensa de las “normas internacionales” por el presunto ataque químico de El Assad contra la población inerme de Damasco, pues si es necesario hablar de “obscenidades morales”, como diría John Kerry, en su juventud combatiente y critico de la guerra de Vietnam, podríamos recordar cuantas veces Estados Unidos y Francia le han dado la espalda al genocidio y la barbarie: ahí están Ruanda en 1994 y Bosnia en 1995. Entonces, podemos encontrarlas en una mezcla de las mismas motivaciones que impulsaron a David Cameron hasta que el Parlamento británico lo frenó: presión interna para demostrar su “liderazgo” de cara a los comicios intermedios del próximo año y, claro está, la oportunidad de asestar un golpe demoledor que deje a Irán sin su principal aliado en Oriente Medio.
 
 
Sin embargo, el ataque “limitado” en el que tanto ha insistido la Casa Blanca apenas y si probara que Obama es capaz de cumplir su palabra. Así lo consideran los propios expertos militares norteamericanos, como el teniente general retirado David A. Deptula ––ni más ni menos que el responsable de dirigir decenas de miles de raids durante 43 días en la “tormenta del desierto” de 1991 para arrebatarle Kuwait a Sadam Husein––, que aclara:
 
 
“No vas a captar la atención de El Assad con el ataque de un puñado de misiles de crucero sobre un montón de lanzadores de cohetes. Digo, eso es para reírse. El Assad y su ejército tienen tantos medios diferentes para usar armas químicas que un ataque con misiles, aún si son cientos, no tendrá un impacto significativo”.
 
 
Infinito
 
“Hay un número infinito de lanzadores y de vías para emplear armamentos químicos. Puede ser a través de cohetes, de los que tienen miles, y con granadas de artillería, de las que tienen miles. Todo esto ha sido dispersado en múltiples posiciones”, agregó Deptula a The Washington Times.
 
 
Como reflejo de lo anterior, la guerrilla “moderada” señaló ayer que el ejército y la Guardia Republicana empezaron a ocultar tropas y artillería en áreas civiles desde la semana pasada, cuando se consideró inminente la ofensiva del Pentágono con los destructores que navegan en el Mediterráneo.
 
 
“El régimen sabe que hay de 30 a 40 blancos potenciales y que tiene mucho tiempo para alistarse”, comentó a AP Hisham Yaber, general libanés retirado y director del Centro de Oriente Medio para Estudios e Investigación Política en Beirut. La cuestión es cuál será el alcance de la respuesta que ordene El Assad: una militar, que puede incendiar la región, o una propagandística, que le otorgue popularidad efímera.