Opinión

La inadmisible autojustificación

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Mexicanos en Egipto. (Cortesía SRE)

Este espacio debiera dedicarse a aquella ocasión, hace ya 30 años, en que un terremoto enlutó la vida de la capital mexicana y de la cifra real de muertos no tenemos sino diversas apreciaciones. Lo cierto es que al estremecernos, también cambió la forma de construir nuestras casas y edificios. ¿Será por eso que los pilares de los segundos pisos son de esa musculosa proporción?

Esta columna también pudiera ocuparse sobre el nuevo peritaje genético que identifica al joven de 20 años llamado Jhosivani Guerrero de la Cruz como uno de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Las consecuencias y ramificaciones que tiene ese hecho, nos hacen volver a pensar que la Universidad de Innsbruck –tan lejana–, puede contribuir de manera notable al esclarecimiento de lo que sucedió la trágica noche del 26 de septiembre pasado y que tanta rabia, indignación e incertidumbre sobre la vida nacional ha contaminado. ¿Estarán los 41 cadáveres restantes en la misma condición?

Hoy sin embargo, hay que referirse a un hecho sin precedentes: al bombardeo de una docena de mexicanos cuando se dirigían a un oasis en medio del desierto egipcio. Lo hacían porque habían sido seducidos para viajar por un país lleno de atractivos naturales, históricos y culturales; ante sus ojos se presentaba la ensoñación de ver y aprender de una civilización madre del desarrollo de todos los tiempos. Los turistas mexicanos ignoraban que ese país y otros del medio oriente padecen el odio y la irracionalidad del Estado Islámico que ha desafiado a todo aquel que no comparta la ideología del exterminio a su prepotencia.

Atrapados en un intenso bombardeo, la cifra de muertos asciende a ocho y el gobierno de Egipto ofrece disculpas que, en una carta abierta al pueblo de México, el ministro de Relaciones Exteriores, Sameh Shoukry, expresa sus condolencias por la pérdida de vidas inocentes el pasado domingo. “Mis pensamientos y oraciones están con los familiares de las víctimas de este lamentable acontecimiento; compartimos su dolor y su tristeza”. Hasta ahí se puede admitir su texto, lo que sigue es de otro tenor:

“México al igual que Egipto, ha sufrido de violencia a gran escala aunque por diferentes motivos. La guerra contra las drogas en México ha causado la muerte de miles de personas inocentes. Grupos del crimen organizado han asesinado sin piedad a figuras políticas y funcionarios estatales”.

Curiosa forma de expresar el pésame. Es inadmisible que el posible consuelo que pudiera traer la expresión de solidaridad, se pueda resumir en el hecho de multiplicar la sinrazón de numerosos asesinatos que en nuestro país rodean al infortunado hecho de masacrar mexicanos en Egipto.

El texto tiene en forma implícita la búsqueda de una doliente comparación y finalmente hasta una complicidad en el dolor. Si a ustedes les ocurren problemas de muerte y desolación, sabrán entender que este infortunio también a nosotros nos pega con el bombardeo.

Bien sabemos lo que es la violencia, pero de ninguna manera ese dato nos hermana; no nos lleva a desaparecer el dolor de las víctimas ni tampoco a la comprensión inmediata con la ineficacia de un gobierno emanado de un golpe de Estado. El de Egipto no es un gobierno, como el nuestro, emanado de las urnas ni de la voluntad mayoritaria; en consecuencia, el pésame no está bien concebido. Claramente se ve que está destinado a la autojustificación y no dirigido a la investigación acuciosa que el trágico hecho requiere.

La intervención inmediata y decidida de enviar a la canciller Claudia Ruiz Massieu para arropar a los heridos y llevar a parientes de los mismos, así como para exigir una expedita investigación, habla de sensibilidad y de lo indispensable de contar con respuestas gubernamentales rápidas y que respondan de una capacidad profesional en el servicio público.

Los familiares de los deudos y la opinión pública de México y de otros países esperan resultados. El gobierno egipcio no puede soslayar el hecho de que el turismo les representa una decena de puntos de su Producto Interno Bruto que puede descender rápidamente si no hay una aclaración necesaria y expedita.

Twitter: @RaulCremoux

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