Opinión

La impostura del Subcomandante Marcos

Han pasado 20 años desde aquella madrugada del 1 de enero de 1994, cuando hizo su aparición pública el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, de la mano de quien desde entonces conocimos como el Subcomandante Insurgente Marcos.

Bajo un pasamontañas que dejaba asomar una cerrada barba negra, detrás del humo de su pipa, sus carrilleras llenas, fusil colgado a la espalda, paliacate siempre rojo amarrado al cuello, reloj-cronómetro Casio en cada muñeca acompañados de varias pulseras diferentes, enfundado en camisolas verde olivo o café, construyó su personaje.

De hecho, se convirtió en un estereotipo que hoy otros quieren imitar bajo la bandera de las autodefensas o de la búsqueda de la paz justa y digna. Pero son primitivos, están muy lejos de Marcos, quien cautivó a muchos no sólo por su imagen, sino también por sus comunicados inteligentes, audaces, agudos, irónicos, irreverentes y sus apariciones públicas cada vez más esporádicas.

Montado en su caballo en medio de la selva, Marcos se convirtió, incluso, en fantasía sexual de ‘exniñas bien’ entradas en años.

Descubrir su verdadera identidad tomó varios años al Cisen y al Ejército. Ya en el sexenio de Zedillo se supo su nombre: Rafael Sebastián Guillén Vicente, nacido en Tampico, Tamaulipas, el 25 de junio de 1957. Estudió Filosofía y Letras en la UNAM y dio clases en la UAM.

Marcos se convirtió en ideólogo y portavoz del Movimiento Zapatista, pero siempre atribuyó todas las decisiones a un consejo superior indígena.

La verdad, es que poco ha cambiado la condición de los indígenas chiapanecos en estas dos décadas. Marcos y los zapatistas se fueron diluyendo con el tiempo. Sólo nos acordamos de ellos cuando aparecen para mostrarnos que no se han ido, que ahí siguen igual de jodidos con todo y sus territorios autónomos, con todo y sus gobiernos indígenas, con todo y Marcos.

Hábil e inteligente como es, Rafael Sebastián Guillén Vicente renueva y prolonga su impostura. Ahora anunció: por mi voz ya no hablará la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Marcos cede la dirigencia del EZLN. Asegura que fue una decisión difícil y colectiva. Leyó un documento de cinco puntos, ‘mis últimas palabras en público antes de dejar de existir’. A ver.

Por cierto...

Ya que hablamos de Chiapas, las instituciones legales que no pueden darse el lujo de escribir poesía filosófica para tratar de solucionar los problemas, siguen trabajando, que a fin y al cabo para esto existen.

El gobierno de Manuel Velasco Coello busca reducir la deserción escolar. En San Cristóbal de las Casas acaba de entregar becas a más de 2 mil estudiantes indígenas de 12 pueblos originarios de Chiapas, y promete uniformes y útiles escolares gratuitos a más de un millón de estudiantes el próximo ciclo escolar.

Hasta el miércoles.