Opinión

La importancia del tipo de cambio flexible

Se cumplieron los primeros dos años de la nueva administración del gobierno federal, la cual ocurre con una agudización de la crisis financiera en la mayoría de los países desarrollados (con excepción de Estados Unidos), de fuertes presiones políticas dentro de nuestro país por temas como la inseguridad, la corrupción y el débil crecimiento económico, así como por una relevante caída en el precio del petróleo, que es la principal fuente de ingresos del gobierno. En épocas previas cualquiera de los anteriores eventos hubiera causado una “corrida” en contra del peso mexicano, provocando así una grave crisis financiera interna y política.

Esto ahora no es un tema relevante y preocupa más a la opinión pública la inseguridad y las manifestaciones que obstaculizan el tráfico y la vida diaria de los residentes en las distintas ciudades del país o el problema del narcotráfico, los impuestos o la corrupción.

En los pasados cuatro meses el tipo de cambio se elevó 8.0 por ciento, para situarse por arriba de 14 pesos; sin embargo, esto es inferior a la devaluación acumulada del peso en los pasados ¡cinco años! Nos hemos acostumbrado a que el peso se puede devaluar, pero también se puede revaluar, es decir, a fortalecerse frente al dólar. Por ejemplo, en junio de 2012 el dólar llegó a cotizarse en el mercado interbancario hasta 14.34 pesos, pero se apreció hasta 11.98 pesos al año siguiente.

La principal razón por la que no se tiene una devaluación drástica (y traumática) del peso es porque ahora el gobierno no trata de fijar el precio del dólar, sino que permite que sean los distintos participantes en el mercado de las divisas quienes lo determinen, con sus actividades normales de compra y venta.

Las principales causas del deterioro del precio del peso en los mercados de divisas son la caída en el precio del petróleo, el cual ha pasado de estar ubicado por arriba de los cien dólares el barril a 65 dólares en la actualidad. Esto significa que habrá menos divisas ofertadas en el mercado cambiario (lo cual se compensa en parte por las coberturas que se adquirieron con anterioridad). Otra razón que reduce las entradas de divisas son las expectativas de que suban las tasas de interés en Estados Unidos, lo cual propicia que algunos flujos de capitales prefieran invertirse en aquel país. Además, es posible que la inseguridad en nuestro país esté deteniendo proyectos de inversión.

Sin embargo, por otro lado se tienen mayores entradas de capitales por las expectativas que se deriven de las reformas estructurales, las mayores exportaciones de nuestra industria por el tipo de cambio más debilitado y por la fuerte reactivación de la economía norteamericana, así como por las crecientes remesas de los trabajadores mexicanos en el extranjero entre otras muchas variables más.

Qué bueno que en la actualidad el gobierno no trata de mantener un tipo de cambio fijo, que ocasionó tantas y tan graves crisis financieras en nuestro país. Es el mercado el que absorbe los distintos ajustes en los precios y volúmenes de miles de productos y sectores y que permite que los distintos productores y consumidores se ajusten a los mismos.