Opinión

La importancia de las instituciones en la economía

10 febrero 2014 4:7 Última actualización 29 octubre 2013 5:2

 
Benito Solís Mendoza
 
Es frecuente que la opinión pública, algunos legisladores y funcionarios públicos desconozcan los costos que los cambios en las reglas imponen en el funcionamiento de la economía. El sistema económico es un proceso extremadamente complejo, en donde se materializan las decisiones y deseos de millones de personas, en una serie de tomas de decisiones interrelacionadas entre sí en el presente y en el futuro. Cambios que parecen no ser significativas en sí repercuten en distintos sectores que parecía no tenían relación entre ellos, provocando elevados costos imprevistos. Por ejemplo, los cambios constantes en las reglas e instituciones de Venezuela han detenido la inversión y perjudicando la producción, lo que ha llevado al extremo de tener que racionar productos básicos como son la harina, el azúcar y el papel de baño en ese país tan rico en recursos naturales.
 

Esto es debido a que la inversión física y la realizada en capital humano (esto es educación y capacitación) se hace tomando en cuenta los precios y costos actuales, pero sobretodo evaluando el escenario de varios años en el futuro. Para tomar la decisión de la construcción de una planta industrial, de un hotel y los estudios de una carrera profesional se ven los costos actuales, pero también los flujos en el largo plazo. Por lo mismo, una mayor incertidumbre en las “reglas futuras del juego” y en las instituciones reducen la inversión privada en el presente, lo que perjudica el crecimiento, la creación de empleos y la recaudación fiscal (hay que recordar que las empresas quebradas o con pérdidas no pagan impuestos). Por eso, cuando se hagan cambios se tiene que tomar en cuenta el beneficio inmediato, pero también los costos en el largo plazo.
 

Por lo mismo, el tener instituciones y reglas que sean fijas y estables proporcionan una mayor certidumbre en el largo plazo, lo que permite una mejor toma de decisiones. En las últimas semanas se han festejado a dos importantes instituciones que ayudan a entender la estabilidad y el crecimiento que ha tenido el país en los pasados lustros, a pesar de las diversas crisis financieras que ha sufrido el mundo en el mismo periodo. Una es del sector público y otra es un centro de investigación del sector privado (o “think-tank”). La primera se refiere al festejo por el vigésimo aniversario del banco central autónomo del país y la segunda fue el Cincuenta Aniversario del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (más conocido como el CEESP).
 

El hecho de que el Banco de México sea autónomo y que la constitución impida, en su artículo 28º, a cualquier autoridad ordenarle que conceda financiamiento es un cambio profundo que ha permitido una reducción en la inflación en el país. Cuando este banco dependía del Poder Ejecutivo se le utilizaba para financiar al gobierno, lo cual incrementaba la cantidad de dinero produciendo elevadas tasas de inflación. Esto cambiaba el entorno para la actividad de las empresas y reducía el poder de compra de las familias. Al lograrse baja inflación y menores tasas de interés se volvieron rentables muchos proyectos de largo plazo, con lo que aumentó la inversión en el país.
 

Por su parte, la creación de un centro de investigación económica independiente del gobierno que, apoyado en datos estadísticos sólidos, hiciera propuestas para lograr elevar el crecimiento económico fue un cambio drástico. Con anterioridad era frecuente que era el mismo gobierno quien realizaba o financiaba los estudios que “demostraban” que sus acciones eran las correctas. Con el tiempo, los estudios y el análisis del CEESP fue permeando al resto de la sociedad, lo cual logró que fuera políticamente posible llevar al cabo acciones y reformas que parecían inconcebibles con anterioridad.
 

Así como estas dos prestigiadas instituciones hay muchas otras que es necesario conservar y fortalecer para el bien de nuestro país.