Opinión

La importancia de la banca en el crecimiento

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Convención

La Convención Bancaria tuvo lugar en Acapulco la semana pasada, como ha sido tradicional desde hace años. En la misma se destacó que los bancos han podido superar su debilidad después de las graves crisis que enfrentaron, en 1982 cuando fueron expropiados y en 1995 cuando quebraron y el sistema bancario tuvo que ser rescatado por el gobierno.

Asimismo, se resaltó que el sistema bancario pudo enfrentar la grave crisis financiera global de 2009, cuando quebraron cientos de bancos en Estados Unidos y Europa, mientras que en México se hicieron bien las cosas y la mayoría de la población no percibió la gravedad de la situación mundial.

Hoy los bancos mexicanos se encuentran en una situación diametralmente diferente, ya que es considerado uno de los sistemas más sólidos a nivel mundial, por lo que el tema ahora consiste en ver cómo puede apoyar el desarrollo de nuestra economía.

A través de la historia de la humanidad se identifica una fuerte relación entre el avance del sistema financiero y bancario con el desarrollo de las naciones, sin quedar claro cuál es la causa de cuál, ya que ambos se retroalimentan. Los países requieren de un sistema bancario sólido para financiar su crecimiento, pero también los bancos necesitan de economías y empresas que crezcan para así tener clientes a quienes prestarles.

La función del sistema bancario es intermediar el ahorro entre quienes lo generan y aquellos que lo invierten o lo consumen. Hay que recordar que el ahorro es ingreso no consumido, así que si el ingreso nacional es bajo, por definición el ahorro también lo es. Cuando los ahorradores guardan su dinero debajo del colchón no benefician al país, ya que esos recursos salen del sistema económico e incluso pierden poder de compra por la inflación.

En cambio, si lo depositan en los bancos, se vuelve a incorporar al sistema económico, con lo que se transforman en maquinaria y en camiones, en casas y autos, así como en miles de productos más, por medio del crédito. Sin embargo, el crédito de manera aislada no puede ser la fuente principal del crecimiento, ya que sólo se intermedia hacia los productores y sin éstos el crédito se pierde. Hay que recordar que el negocio de los bancos no es prestar, sino prestar, obtener el rendimiento del préstamo y recuperar el dinero del mismo, que no es del banco sino de los ahorradores.

Pedirle a un banco que preste sin ver si el deudor le puede pagar es tan absurdo como pedirle a una tienda que entregue su mercancía sin ver que el cliente le pague.

Hay la creencia de que el ahorro es muy bajo en nuestro país en comparación con lo que sucede en otras partes del mundo, pero los datos no confirman esto, ya que el ahorro financiero total, incluido el externo, representa 75 por ciento del PIB en México. Es la captación bancaria la que es reducida, al ser solo de 20.6 por ciento del PIB, por lo que consecuentemente el crédito bancario es limitado, ya que representa únicamente 17 por ciento del PIB. El gran usuario del ahorro en México es el gobierno, quien emite bonos por el doble de la captación bancaria, siendo quien utiliza la mayoría de estos recursos.

Uno de los principales impactos negativos de los elevados déficit fiscales en los países es el llamado crowding-out del sector privado, es decir que los gobiernos absorben el crédito disponible en las economías, por lo que los demás sectores disponen de menos recursos.

De hecho, casos de bajos déficit fiscales, o incluso superávit, han coincidido con elevados crecimientos económicos, como sucedió en México en la década de los 50 y 60 cuando se tuvo el denominado desarrollo estabilizador; en Estados Unidos durante el gobierno de Clinton, cuando hubo un superávit fiscal; o en los países nórdicos, en Chile, Perú y Suiza en años más recientes.

Menores desequilibrios fiscales se pueden transformar en más crédito para las empresas y las familias, así como menores tasas de interés, todo lo cual apoya el desarrollo. Es por lo anterior que en la Convención Bancaria se resaltó y apoyó el hecho de que el gobierno tomó medidas para ajustar el gasto (“apretarse el cinturón”) y así mantener la estabilidad macroeconómica.

El autor es economista.

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