Opinión

La (im) productividad de nuestra economía


 
 
 
A más tardar el 30 de agosto, el Ejecutivo federal debe publicar y dar a conocer el Programa Especial para la Democratización de la Productividad.
 
 
El gobierno del presidente Enrique Peña se propuso colocar el tema del impulso a la productividad en el centro de la política de crecimiento económico.
 
 
La productividad total de los factores en México ha sufrido un severo retroceso a partir de la década de los ochenta, y las tendencias no son positivas.
 
Rezago del país
 
 
Definida como la capacidad de producir bienes y servicios con los recursos disponibles, la productividad total de los factores decreció 0.7% anual promedio entre 1980 y 2011.
 
 
El rezago de la productividad ha repercutido en el bajo crecimiento de la economía mexicana durante los últimos 30 años, de sólo 2.4% anual promedio.
 
 
Al comparar la productividad total de los factores en México con la de países con un nivel de desarrollo similar al nuestro, como Corea del Sur, Chile o Irlanda, la diferencia es significativa.
 
 
Entre 1980 y 2011 la tasa de crecimiento anual promedio de la productividad total fue de 2.4% en Corea del Sur, de 1.1% en Chile y de 1.9% en Irlanda.
 
 
Además, durante esas tres décadas la economía surcoreana creció 6.2%, la chilena 4.9% y la irlandesa 4.2%.
 
Brechas regionales
También en el país persisten agudas brechas regionales, pues la productividad en los 5 estados menos productivos es 2.5 veces menor que la observada en los 5 más productivos.
 
En términos de productividad laboral, un trabajador en Nuevo León produce casi 4 veces más que uno en Oaxaca o Chiapas, según el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.
 
 
En general, la productividad del trabajo en las diez entidades federativas menos productivas del país es menor a 40 por ciento de la que se observa en las diez más productivas.
 
Incapacidad productiva
 
 
Otro indicador de la productividad señala que los mexicanos dedicamos cerca de 2,250 horas por año al trabajo, más que el promedio de la OCDE, de 1,776 horas.
 
 
La  Secretaría de Hacienda y Crédito Público reconoce que esa intensa labor no se traduce en mejores niveles de ingreso disponible para los trabajadores, claro ejemplo de los efectos directos de una baja productividad.
 
 
Entre 2006 y 2012 el porcentaje de la población en pobreza de patrimonio pasó de 42.9 a 52.3%, lo que también está relacionado con la baja productividad.
 
 
La principal vía por la que se puede acelerar el crecimiento de los ingresos de las familias mexicanas más pobres es a través de los aumentos en la productividad.
 
 
Plan de 4 puntos
 
Con ese fin, la agenda para impulsar la productividad en el país incluye una serie de componentes en cuatro rubros para elevar la capacidad de crecimiento de la economía y, con ello, el bienestar de la población.
 
 
El primero tiene que ver con un conjunto de acciones para promover la productividad. Este rubro incluye contar con un marco legal y de incentivos propicio para fomentar una mayor participación en el sector formal de la economía.
 
 
El segundo comprende las acciones para generar un buen entorno de negocios a partir de la competencia económica, la eficiencia gubernamental y la simplificación tributaria, entre otras medidas.
 
 
El tercero está relacionado con la productividad en las empresas a través de la capacitación, ciencia y tecnología, innovación y creación de patentes.
 
 
Y el cuarto se refiere al impulso productivo de regiones y sectores vía el desarrollo de infraestructura y de plataformas logísticas, entre otras acciones.
 
 
Bienestar, desafío
 
 
El programa que se dará a conocer a fines de mes está construyéndose sobre la base del Comité Nacional de Productividad, instalado el 27 de mayo y presidido por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.
 
 
En la medida en que se incremente la productividad de la economía mexicana se podrán tener mayores ingresos y bienestar para la población.
 
 
Twitter: @VictorPiz