Opinión

La hipocresía de los republicanos con respecto al déficit

 
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Krugman.

Paul Waldman publicó recientemente en The Washington Post una justificada diatriba sobre los congresistas republicanos que se plantaron como los más feroces de los vigilantes de los déficits siempre que la Casa Blanca estuvo ocupada por un demócrata, pero que ahora no tienen ningún problema con los enormes incrementos en la deuda planteados por Donald Trump. Pero, en realidad, ¿a alguien le sorprende, con excepción de los vigilantes fiscales? La fraudulencia y fatuidad de las poses del Partido Republicano con respecto al déficit fueron obvias todo el tiempo.

Lo cierto es que el cambio de opinión del Partido Republicano es especialmente notable debido al momento macroeconómico en que se da. Los déficits eran el mal por antonomasia cuando la economía estaba deprimida, cuando la política monetaria estaba siendo obstaculizada por el límite inferior cero y cuando realmente necesitábamos la expansión fiscal. Ahora todo está bien con los déficits exactamente en el momento en que la economía parece estar bastante cerca del empleo pleno, cuando la Reserva Federal está empezando a aumentar las tasas de interés y cuando el argumento a favor de la expansión fiscal, pese a no estar completamente ausente, es bastante sutil.

¿Los republicanos pagarán un precio por su hipocresía? Probablemente no. Supongo que los centristas profesionales moverán el centro, como siempre lo hacen, y declararán que ambos partidos políticos tienen igual parte de culpa, mientras que los medios noticiosos seguirán canonizando al líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien se verá como una persona 'muy seria' cuando abandone instantáneamente todos sus supuestos principios.

Mientras tanto, otros keynesianos y yo estamos recibiendo correos donde nos acusan de ser hipócritas: “Usted era partidario de los déficits cuando estuvo Obama; ¡ahora son malos!”

Pero, tal como dije, la situación ha cambiado.

Nadie sabe con precisión qué tan cerca está la economía estadounidense del empleo pleno. Sin embargo, algunos indicadores inequívocos de la estrechez del mercado laboral muestran claramente una economía que, en relación con hace pocos años, se está pareciendo mucho más a como era antes de la crisis. Según datos del gobierno, los salarios finalmente están aumentando a un paso razonable, y las tasas de renuncia son más o menos normales, lo que sugiere que es relativamente fácil encontrar empleo.

Me sentiría mucho más cómodo con el estado de las cosas si tuviéramos más o menos un empleo pleno junto con una tasa de interés que estuviera muy por encima del límite inferior cero, para que la Fed tuviera espacio suficiente para recortar las tasas cuando llegue la próxima recesión. El hecho de que no sea así es la causa por la que sigo pensando que resulta apropiado un estímulo fiscal modesto, al igual que la tolerancia monetaria hasta que la inflación sea más alta. Pero no se parece en nada a la situación de 2010.

Cuando la situación macroeconómica cambia, entonces cambio mis recomendaciones estratégicas. ¿Qué se puede hacer?

Twitter: @paulkrugman

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