Opinión

La guerra sucia de Morena

Lo que hizo la Coordinadora magisterial de Guerrero con dirigentes perredistas, a los que pasearon por las calles de Chilpancingo con una pancarta que decía “Somos ratas del PRD”, es un acto de tortura que debe ser castigado.

Cuando se ofende la dignidad humana, el Estado tiene la obligación de actuar, so pena de convertirse en cómplice del salvajismo.

Ni siquiera a los presos se les hace eso. El proceder cruel de los “maestros” de Guerrero tiene el mismo sello de bestialidad que los asesinos de Guerreros Unidos.

Han cometido un delito, y se llama privación ilegal de la libertad.
Pero, ¿qué va a hacer el gobernador de Guerrero, si a él le hicieron lo mismo hace menos de una semana?

Los actos de barbarie cometidos por los miembros de la CETEG en Guerrero no tienen nada que ver con la demanda de justicia por los normalistas asesinados.

Ellos persiguen los propósitos electorales del partido al que pertenecen mayoritariamente los miembros de la Coordinadora.

Morena se ha subido en el carro del enojo por los 43 desaparecidos para hundir al PRD, cuya clientela electoral busca cooptar.

No se trata de hacer justicia, sino de trapear el piso con el PRD para debilitarlo de una manera tal que sus simpatizantes voten por Morena en las próximas elecciones.

Morena quiere ser el partido hegemónico de la izquierda y por ello recurre a la guerra sucia contra el PRD y otras agrupaciones de izquierda.

Es el partido de los que se dicen humanistas, pacíficos y honestos.
Y dónde también hay una desubicación grave con efectos manipuladores, es en los asesores de los padres de los normalistas desaparecidos.

Los asesores han hecho que los padres pidan imposibles, para mantener vivo un movimiento con fines políticos y no de justicia.

En reunión con senadores, los padres de los normalistas exigieron que los legisladores firmaran compromisos tales como regresar con vida a los desaparecidos.

Imposible para nadie hacerlo. ¿Cómo quieren que los senadores les garanticen que sus hijos están vivos?

Como dijo ayer el almirante Vidal Francisco Soberón, secretario de Marina, los que influyen en los padres de los normalistas los están manipulando.

Otra de los compromisos que los padres de los desaparecidos querían por escrito, es que no haya elecciones en Guerrero en junio próximo?
¿Qué tiene que ver la renovación de autoridades por la vía electoral, con la justicia para los normalistas de Ayotzinapa?

Lo lógico hubiera sido que reclamaran cero impunidad y duro castigo para todos los involucrados en ese acto de barbarie, pero piden que se suspendan las elecciones de junio.

Eso no sale del corazón de un padre herido, sino de asesores manipuladores que persiguen intereses políticos. Por eso sus demandas son políticas.

Habría sido lógico que los padres de los desaparecidos demandaran en el Senado que se investigue y castigue a los dirigentes de la normal Isidro Burgos, que mandaron a los estudiantes de primer ingreso a más de 200 kilómetros de su sede de estudios, a morir a manos de criminales.

Así es que con un partido que aprovecha la tragedia para hacer guerra sucia, y con asesores que manipulan a los padres, sólo hay un camino decoroso: la justicia y la aplicación de la ley.

Twitter: @PabloHiriart