Opinión

La guerra,  preocupación ante Trump

     
1
      

    

trump

Más allá de las amenazas a México, a los musulmanes y a sus propios burócratas, Trump es un verdadero peligro para la seguridad de su país y para la paz del planeta. El artículo 2 de la Constitución de Estados Unidos señala: “el presidente será comandante en jefe del Ejército y la Marina.”

El mundo estuvo a punto de una hecatombe nuclear en octubre de 1962. Rusia, con el beneplácito de Fidel Castro, colocó una serie de ojivas nucleares en la isla; es decir, a menos de 90 millas de territorio estadounidense. Al enterarse, el presidente John F. Kennedy convocó al Consejo de Seguridad Nacional (NSC por sus siglas en inglés) a un proceso de consulta. Después de sopesar la recomendación de cada uno de los participantes, Kennedy decidió establecer un bloqueo naval en vez de atacar, evitando lo que inevitablemente hubiese sido la Tercera Guerra Mundial. El primer presidente católico pasó a la historia como un héroe de la paz.

En 1991 el presidente George H. W. Bush, el mandatario número 41, convocó al Consejo de Seguridad Nacional para decidir cómo actuar frente a la invasión de Kuwait por las tropas del tirano irakí, Saddam Hussein. Es conocido que su consejero de seguridad nacional, Brent Scowcroft, a través de las consultas desarrolladas al interior del Consejo de Seguridad Nacional, jugó un papel muy importante en la decisión de una vez liberado Kuwait, no ir tras la cabeza de Hussein, pues hubiese desestabilizado el Medio Oriente en su conjunto.

El Consejo de Seguridad Nacional fue establecido en 1947. Es el foro por excelencia en que los presidentes de Estados Unidos, desde Harry S. Truman hasta Donald Trump, deciden los asuntos de la guerra y la paz. Por estatuto participan los secretarios de Estado y Defensa, el director nacional de inteligencia (DNI), el comandante de las fuerzas armadas (Chairman of Joint Chiefs of Staff), por lo general el vicepresidente y desde luego, el consejero de seguridad nacional, quien por lo general actúa como una especie de coordinador.

Según el psicólogo de la Universidad de Northwestern, Adam McAdams, Trump es un actor que siempre lleva máscara y considera que debajo de ésta se esconde muy poco. No profesa ninguna ideología. Simplemente es un individuo con un deseo casi patológico de ganar en todas las contiendas, las grandes y las pírricas. La segunda característica que observa McAdams es su carácter altamente autoritario. Esto se evidencia en su renuencia a gobernar con el marco institucional establecido y que prácticamente todos y cada uno de sus 44 predecesores han seguido.

Mi argumento es que Trump como comandante en jefe del Ejército más poderoso del mundo presenta dos graves vulnerabilidades: primero, su total carencia de experiencia en temas de seguridad nacional y segundo, su falta de madurez emocional. Esto último ha salido a relucir una y otra vez en el breve mandato de Trump. Uno de los últimos ejemplos de sus exabruptos ha sido colgarle el teléfono al primer ministro de Australia, un aliado estratégico de la mayor importancia para Estados Unidos.

Ahora bien, para un individuo con las debilidades de Trump, su Consejo de Seguridad Nacional, es decir el organismo en que tomará las decisiones sobre la guerra y la paz, se convierte en un mecanismo de singular importancia.

Michael R. Ortiz, quien fuera el asesor principal de la consejera de seguridad nacional de Obama, Susan Rice, argumenta en un extraordinario artículo en The Hill que Trump está politizando su Consejo de Seguridad Nacional. En una decisión altamente preocupante, Trump incluyó al director de estrategia de la Casa Blanca, Steve Bannon, como un miembro regular de las sesiones del Consejo de Seguridad Nacional y dejó afuera al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés), al director nacional de inteligencia (DNI por sus siglas en inglés) y al general que preside las tres fuerzas armadas de Estados Unidos (Chairman of Joint Chiefs of Staff). Es decir, incluye al individuo con más carga ideológica dentro de su equipo cercano –supremacista blanco, furibundo antimigrante y aislacionista— y desperdicia el espionaje e inteligencia con mayor alcance del mundo.

Mi conclusión es que el aparato de consulta que ha guiado las decisiones más relevantes del Ejecutivo estadounidense en los últimos 70 años —el Consejo de Seguridad Nacional— está siendo desmantelado por el presidente Trump.

Si bien en estas siete décadas el mundo no ha estado exento de conflictos, destaca que se ha logrado evitar una gran catástrofe como lo fueron la Primera y la Segunda Guerras Mundiales.

Con Trump presidente, el mundo está en peligro.

Twitter: @RafaelFdeC

También te puede interesar:
Te extrañaremos, Obama
Los retos del flamante canciller
​Obama, un cordero ante Putin