Opinión

¿La guerra del aguacate?

 
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aguacate

Datos de los productores afirman que durante 2016 Estados Unidos compró un millón 32 mil toneladas de aguacate. De México, de Michoacán, fueron 787 mil toneladas, lo que sería un aproximado de 76.2 por ciento del total importado por nuestros vecinos del norte.

El consumo per cápita de aguacate en Estados Unidos pasó de 300 gramos en noviembre de 1996 a tres kilogramos 200 gramos a finales del año pasado. El incremento en el consumo rebasa el mil por ciento en 20 años.

Michoacán es la capital del aguacate en el mundo y dentro de Michoacán, el municipio de Tancítaro destaca por ser el que más aporta del fruto. Datos de los productores afirman que habrían sido enviadas a la Unión Americana poco más de 225 mil toneladas el año pasado.

Y ahí se gesta la continuación de un conflicto que ojalá no avance más.

Los empacadores-productores organizados en la APEAM, Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de Michoacán, afirman, al menos eso comunica la APEAM, que en los conflictos de 2016, durante julio y octubre, hubo importantes pérdidas derivados de la detención de los frutos por diferencias entre productores y empacadores.

El daño habría tocado a los productores, a los transportistas, a las empresas empacadoras, a los introductores, a los mayoristas en Estados Unidos, a las cadenas de supermercados, a los restauranteros e incluso a los consumidores.

Universo Pyme
ha dado detalle de las diferencias existentes entre productores y empacadores. Los directivos de la APEAM afirman que no son todos los productores de aguacate los quejosos, pero que su posición impidió hacer las exportaciones comprometidas.

Los productores de Tancítaro vinculados al movimiento inconforme considera que sí son las mayorías quienes tomaron la determinación de manifestar su inconformidad evitando que el producto se exportara.

Lo cierto es que las partes firmaron acuerdos para resolver los diferendos, compromisos que, sostiene la parte productora quejosa, no han sido honrados. Derivado de ese problema latente, la APEAM tomó la determinación de expulsar a siete productores de la organización, lo que no impide que su producto pueda ser exportado hacia la Unión Americana, según nos comentó un alto dirigente de la APEAM.

El caso es que hoy, mientras usted da lectura a estas líneas, habrá elecciones en la Junta de Sanidad Vegetal, una instancia que vigila el cumplimiento de los compromisos para evitar que los aguacates mexicanos incumplan lo comprometido con las autoridades sanitarias del gobierno estadounidense. La nueva directiva que surja del proceso de elección, entre dos planillas, la blanca y la verde, encabezará la revisión de lo comprometido en los procesos de cultivo, cosecha, empache y exportación del fruto durante los siguientes tres años.

Algunos consideraban que las elecciones de hoy pudieran desencadenar que el conflicto latente se active y que las sombras del incumplimiento de México se conviertan en algo más que una posibilidad.

El asunto no es menor tomando en cuenta el valor que tiene el aguacate tanto para México como para Michoacán y una red extensa de funciones, piezas de una cadena y trabajos involucrados con este proceso de exportación-importación.

Según datos de la APEAM, el valor que agrega el aguacate a la economía de Estados Unidos rebasa dos mil millones de dólares y la cantidad de impuestos que la Tesorería norteamericana capta de este mercado supera 600 millones de dólares anuales.

Incluso a los productores californianos la presencia del aguacate mexicano, mucho más alto en sabor y valor nutricional, les ha beneficiado. Los productores de allá trabajan a todo lo que dan sin que puedan producir un solo aguacate más y han obtenido los beneficios que el aguacate mexicano ha ido cosechando en suelo vecino.

Cuando el aguacate mexicano comenzó a llegar masivamente a la Unión Americana los productores del país vecinos vendían el producto a 60 centavos de dólar la libra, mientras que ahora lo venden a más de un dólar.

No obstante, las suspensiones de abasto del producto del año pasado por los conflictos domésticos abrió la puerta, sostiene la APEAM, para que a Estados Unidos entren otros aguacates tanto de Chile como de Colombia. Chile incrementó 130 por ciento su presencia en el mercado estadounidense y las puertas pudieran estar pronto abiertas al productor colombiano.

No es este columnista juez en el asunto, pero como periodista y mexicano me parece recomendable que la autoridad siente a las partes y los conflictos se resuelvan lo antes posible para evitar dañar la presencia del producto mexicano en suelo vecino.

No son momentos para lesionar mercados que tiene México tan consolidados en el extranjero, y menos cuando generan dinero y empleo para nuestra nación.

Nunca hay momentos idóneos para los conflictos como los que anoto, pero menos ahora que la relación con la Unión Americana es tan claramente desfavorable para nuestra nación.

Debe ser la autoridad federal mexicana sensible a la problemática e intervenir como interlocutor que siente a las partes para cancelar definitivamente más problemas que deriven en la suspensión de entregas de aguacate al mercado norteamericano.

Ojalá usted coincida con nuestro punto de vista.

Correo: 
etj@universopyme.com.mx

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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