Opinión

¿La guerra de los pasteles?

Los más recientes debates entre panistas más bien parecen réplicas de una comedia mágica y musical.

Porque se puede ver de todo, desde las pretendidamente discretas patadas bajo la mesa; los piquetes de ojo; los remolinos mareadores; hasta los célebres saltos del tigre desde la tercera cuerda del ring que recuerdan el vuelo de la Tonina Jackson. Pero todo esto entre panistas.

El encuentro esperado hoy martes, que podrá seguirse en Internet, desafortunadamente no alienta un debate sobre los principios doctrinarios del añejo panismo, tampoco la autocrítica de los protagonistas que incluyera un mea culpa para conocer las causas de un partido venido a menos.

Del más reciente debate, lo que se recuerda de Ernesto Cordero, por ejemplo, es aquello de que Josefina Vázquez Mota era una mujer que se desmayaba en los eventos públicos o de plano que se quedaba dormida. Y de Gustavo Madero, lo que lo distingue es que el pragmatismo para construir alianzas –incluido el gobierno federal-, mismas que han mantenido al PAN –a veces blando, a veces un poco duro-, pero sin llegar a convertirlo en moronas.

Cordero y Madero tienen que convencer a sus militantes y seguidores, y darles algo que no sea la versión región cuatro de la guerra de los pasteles.

“Estrategia T en B”

Parece que la decisión de Emilio Gamboa de levantarse de la mesa de negociaciones para la reforma política, surtió efecto.

Pasaron no más de 48 horas para que los coordinadores del PAN y PRD rectificaran, y sin hacer tantas olas decidieron poner en práctica la “estrategia T en B” para aprobar las reformas, o sea, todos en bola.

Los acuerdos se darán contrarreloj. Hoy podría conocerse un dictamen aprobado y los temas más espinosos dejarlos como reserva del debate del 30 de abril, que podría terminar en las primeras horas del 1 de mayo.

Los diputados ya asimilaron que tendrán que reencontrarse del 7 al 9 de mayo, eso sí, antes del sacrosanto día de las madres.