Opinión

La Guerra de Irak, motor de ISIS, pudo evitarse

 
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Tony Blair (Bloomberg)

Recordando a Hans Blix, Mandela, Mbeki y Adolfo Aguilar Zinser.

No hay duda de que uno de los disparadores críticos del actual conflicto entre la yihad islámica y occidente fue la invasión de Irak en 2003.

Según un magnifico artículo en The Guardian (30-11-15) existe nueva evidencia de que George Bush y Tony Blair se lanzaron a la Guerra de Irak a pesar de que Nelson Mandela y Thabo Mbeki -entonces presidente de Sudáfrica- les enviaron un informe detallado derivado de investigaciones especializadas in situ de que Irak no poseía armas de destrucción masiva.

El libro reciente del periodista sudafricano John Mattison: “God, Spies and Lies” (Dios, Espías y Mentiras), fundado en información detallada proveniente de Whitehall y del Gabinete de Sudáfrica, presenta evidencia sólida de que Mbeki y Mandela trataron sin éxito de convencer a Blair y Bush de que derrocar a Hussein sería un error terrible.

La Oficina de Mbeki ratificó lo expresado en el libro y confirmó hace tres semanas que Mbeki, que tenía buenas relaciones con Blair y Hussein, se ofreció a ser intermediario para mantener la paz y consiguió el beneplácito de ambos para que un equipo de expertos nucleares de Sudáfrica hiciera una investigación sin cortapisas, complementando las de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU.

Recordemos que Sudáfrica era uno de los pocos países independientes con capacidad de hacerlo, pues el Gobierno del Apartheid poseyó la bomba atómica-además de armas biológicas y químicas, gracias a la asistencia de Israel y Francia- con el visto bueno de los EUA- para defenderse de la amenaza anticomunista y la rebelión regional en plena guerra fría.

Durante los 80s la Sudáfrica racista estableció programas de cooperación nuclear con diversos países, incluido Irak. El programa nuclear y su vertiente de cooperación fueron abandonados como consecuencia de las negociaciones de la transición democrática y el triunfo de Mandela en las elecciones de abril de 1994. Sudáfrica ha sido el único país que fue potencia militar nuclear y dejó de serlo. Ayudó incluso a promover el Tratado de Pelindaba, declarando al continente africano como territorio libre de armas nucleares.

Pero el grupo subsistente de expertos nucleares, dedicados a usos pacíficos, conocido como Project Coast, fue reconformado por Mbeki para verificar si Irak tenía armas de destrucción masiva. Los expertos tuvieron acceso a la información de la ONU sobre posibles sitios donde pudieran localizarse armas nucleares, manteniéndose en contacto con los EUA, Gran Bretaña, la ONU y sus fuentes de inteligencia.

La experiencia previa de cooperación fue clave para la investigación, que mostró resultados negativos respecto a la existencia de Armas de Destrucción Masiva. En enero de 2003, Mbeki mandó una misión a Washington para exponer los resultados de su investigación, con poco éxito. También tuvo una entrevista de tres horas con Blair el 1º de febrero, según Mattison, en que argumentó que la remoción de Hussein y de su Partido Ba´ath conduciría a una resistencia amplia nacional y a conflictos entre los diversos grupos étnicos que Hussein tenía bajo su control. Pero Blair ya tenía tomada su decisión de acompañar a Bush y no estaba dispuesto a cambiar de opinión y esperar a la publicación formal del informe sudafricano.” Estamos ya a las 2 para las 12” le dijo.

Mandela, ya en retiro, buscó a Bush, pero éste lo remitió a Condoleeza Rice. Madiba perseveró-como siempre- y llamó a Bush padre, para advertirle de la situación y pedirle intercediera para que su hijo le tomara la llamada. No tuvo éxito. Enfureció y frente a las cámaras declaro: “Bush no sabe cómo pensar”. Me tocó estar presente, como embajador de México en Sudáfrica, cuando Mandela criticó esa posición frente a una asociación mundial de mujeres profesionistas- con nutrida presencia de norteamericanas, bajo la presidencia en turno de la mexicana Luz Lajous.

El presidente Mbeki también llamó a Bush, según Mattison, y le informó que el informe de sus expertos ya había llegado a Hans Blix -director de la AIEA, el gran bastión de la resistencia moral-, al Secretario General de La ONU y al Consejo de Seguridad. Bush le respondió que no conocía el reporte y que lo pediría a su embajador ante la ONU. Nunca se supo si lo pidió.

El 19 de marzo de 2003, mes y medio después de la entrevista con Blair “del 2 para las 12”, comenzarían los ataques aéreos a Bagdad. Los sucesos posteriores ya son bien conocidos.

Lo que todavía falta por conocer es el informe al Parlamento de Sir John Chilcot sobre la Guerra de Irak y el papel de Blair, que le fue encargado por el PM Gordon Brown hace 6 años después de la salida de Tony del Gobierno. El Informe ya debía estar listo desde hace tiempo, pero ha habido toda clase de presiones que han llevado a posponer su presentación hasta junio-julio de 2016.

Blair ha hecho declaraciones en anticipación al informe Chilcot. En una entrevista reciente a CNN ofreció “una disculpa por el uso de información de inteligencia errónea y la falta de un plan para el periodo posterior a la invasión” y reconoció que la guerra de Irak explica el crecimiento de ISIS; pero sostuvo que la decisión de invadir Irak y remover a Saddam fue correcta y la contrastó con la inacción en Siria.

Por su parte, Jeremy Corbyn, el nuevo jefe del partido Laborista, ha planteado una disculpa por la participación de Gran Bretaña en la Guerra de Irak y ha declarado que espera que el Informe presente la historia completa.

Cuanto he pensado estos días en la razón que tuvo nuestro amigo, el embajador Adolfo Aguilar Zinser, al oponerse a que México acompañara a los EUA y Gran Bretaña en esa absurda aventura y en la resolución que el Consejo de Seguridad de la ONU nunca aprobó. Un momento de fuerza moral y soberanía de México que habría de costarle el puesto.

Investigador asociado de El Colegio de México y embajador de México en Sudáfrica (2002-07).

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