Opinión

La gran promesa de la industria automotriz


 
El comportamiento de la industria automotriz en el 2013 perfila con claridad algunos de los retos que tiene la economía de México.
 
 
Aunque se sigue marcando año con año récord en la producción de autos (el año pasado llegamos a 2.93 millones de unidades), el ritmo de crecimiento resultó el más bajo desde la crisis de 2009 y quedó tan sólo en 1.7 por ciento.
 
Las exportaciones también marcan niveles históricos y llegaron a 2.43 millones, sin embargo experimentaron un crecimiento lento y se quedaron en un ritmo de 2.9 por ciento.
 
 
En contraste, las ventas domésticas de vehículos nuevos superaron levemente el millón de unidades, con un crecimiento anual de 7.7 por ciento.
 
 
Es decir, lo que dinamizó a esta industria el año pasado fue el consumo doméstico y no las exportaciones.
 
 
Este año, se estima que el crecimiento de las ventas en el mercado nacional sea de 6 por ciento, por lo que la industria estará cada vez más a expensas de lo que suceda con las exportaciones.
 
Hay que dimensionar que por cada 100 autos nuevos que se venden en el mercado local, hay 228 que se exportan.
 
 
Esta industria es la más importante del país. Las más recientes mediciones del INEGI indican que representa el 17 por ciento del valor de la producción de la industria manufacturera y el 31 por ciento de sus exportaciones.
 
La industria da empleo tanto en el armado, como en las autopartes a 457 mil trabajadores, según datos del INEGI. Y además, genera toda una economía de comercio y servicios que multiplica por varias veces ese número de trabajadores.
 
 
Al ser uno de los sectores más modernos y productivos de la industria, puede pagar salarios que son muy competitivos en el mercado nacional.
 
Puede estimarse que el salario integrado –que considera todas las prestaciones- ronda en los 20 mil pesos mensuales en promedio cuando, para el conjunto de la industria, se sitúa en alrededor de los 9 mil pesos al mes.
 
La posibilidad de generar más empleos en esta industria es crítica pues contribuye a incrementar el poder de compra del mercado interno y generar desarrollo regional, lo que no logran todas las industrias.
 
 
Es muy probable que la industria del automóvil continúe en los próximos años como la más importante de la industria manufacturera así como la exportadora número uno, ya que hay inversiones en curso que aumentarán la capacidad productiva y exportadora de esta industria.
 
 
Quizás en el 2014 tenga un arranque lento ya que va a estar supeditada al ritmo al que avance la economía estadounidense y particularmente el gasto de las familias.
 
La industria automotriz tiene presencia nacional pero hay algunas entidades que concentran una mayor producción. Lo interesante de este sector es que su crecimiento descentraliza la actividad económica de México.
 
 
El estado número uno en valor económico generado en este sector es Coahuila, que agrupa el 16 por ciento del total nacional.
 
 
En segundo lugar se encuentra Puebla con el 14 por ciento del total; el tercer lugar es para el Estado de México, con el 11 por ciento; el cuarto para Chihuahua, con el 10 por ciento, y el quinto lugar para Aguascalientes, con el 7.5 por ciento.
 
 
Si consideramos exclusivamente la producción de automóviles (excluyendo partes), entonces el primer lugar nacional corresponde a Puebla, y luego le siguen Coahuila, México, Guanajuato y Aguascalientes.
 
 
Los procesos automotrices son de los que se verían beneficiados fuertemente por la reforma energética y por el desarrollo de una más robusta red de distribución de gas.
 
 
La reducción de los costos de la electricidad industrial así como del propio gas natural, apuntalarán la competitividad de esta industria.
 
La preocupación que escucho con más frecuencia cada vez se refiere a la escasez de mano de obra calificada.
 
Ese es quizás el reto más grande que tienen las entidades federativas del país.
 
 
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