Opinión

La Gendarmería:
una buena y otra mala

Sin duda, uno de los pendientes de la administración peñista es la seguridad, pese a que en algunas zonas el fenómeno registra una leve reducción.

Pero si bien es cierto que en algunos estados como Michoacán los delitos considerados de alto impacto social han registrado una caída, en otros como el Estado de México, Durango, Zacatecas, Morelos y Guerrero, la presencia de la delincuencia organizada ha ido en aumento.

A punto de enviar al Congreso de la Unión su Segundo Informe de Gobierno, el presidente Enrique Peña apresura los tiempos para cumplir una de sus ofertas como candidato: la famosa Gendarmería Nacional.
Esta será presentada el viernes, en una ceremonia similar a la que se realizó cuando fue presentada la Policía Federal.

La Gendarmería Nacional estará integrada por cinco mil elementos que recibieron instrucción militar. Habrá un comisionado general, un comisario jefe, tres comisarios, 17 inspectores generales, 12 inspectores jefe, 11 inspectores, 48 subinspectores, 48 oficiales y 210 suboficiales.

Esta será la estructura orgánica, que reportará al comisionado nacional Monte Alejandro Rubido.

La misión específica de esta policía será la contención e inhibición de delitos de alto impacto social como el secuestro, la extorsión y el robo de mercancías, aunque también sus agentes serán destinados a la vigilancia de puertos y aeropuertos, luego de los cuestionamientos que ha recibido la Policía Federal por algunos hechos violentos.

Como aquella balacera en la terminal dos del aeropuerto de la capital, en la que un pleito entre federales terminó con tres muertos sin que se conozcan hasta el momento las verdaderas causas del enfrentamiento.

Peña cumplirá la promesa de entregar, en el segundo año de su administración, la Gendarmería Nacional, lo cual puede ser visto desde dos ópticas: la buena, que el Ejecutivo cumplió su palabra.

La mala, que la situación de inseguridad sigue siendo tan delicada, que aún y con magros avances es necesaria otra –¡otra!– policía.

Ni hablar.

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La próxima semana se conocerán a los presidentes de las mesas directivas del Senado y de la Cámara de Diputados; en San Lázaro se da por hecho que se le respetará el lugar al PRD.

Pero en el Senado es en donde se está poniendo intenso el asunto, porque aunque se sabe que un partido no puede presidir ambas Cámaras, el PRD todavía está en el pataleo intentado vender caro su amor.

Por el PAN se encuentran posicionados Héctor Larios Córdova y Roberto Gil Zuarth, ninguno forma parte del grupo de Gustavo Madero, aunque Larios, quien estuvo a nada ser elegido el coordinador parlamentario, goza de buena fama de conciliador y tiene el respeto tanto de priistas como de perredistas.

A Gil Zuarth le sigue pesando el apellido de calderonista, pese a que se le reconoce su preparación.

¿Podría el PRI repetir presidiendo el Senado si no hay acuerdo con el PAN y el PRD?

La tentación es mucha.

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La presidenta municipal de Pátzcuaro, Salma Karrum, solicitó licencia ayer para separarse del cargo por un mes, luego de haber sido exhibida en una reunión con La Tuta, junto con la presidenta municipal de Huetamo, Dalia Santana Pineda, esta última presa ya por homicidio y delincuencia organizada.

Pero la señora Karrum se fue así nomás, sin que mediara siquiera un citatorio para explicar por qué fue captada con el criminal más buscado de México.

¿Será que 'la llevaron a fuerza'? ¿O ya se fue del país?

Twitter: @adriantrejo