Opinión

La gasolina es de
'El Diablo'

 
1
 

 

Barclays señala que las expectativas apuntan a que los precios de la gasolina caerán.

Tuve suerte, he platicado con él en algunas ocasiones. En una de ellas le pregunté la razón de su apodo. ¿Por qué le dicen El Diablo? Solté, justo cuando su esposa lo alcanzó en un restaurante de Davos, mientras él bebía, ¿qué más?, una Coca Cola en botella de vidrio.

Su respuesta me decepcionó. Imaginé una travesura infantil, alguna característica física en su persona. Nada. Creo que me dijo que se debía a su inquietud, a su desasosiego.

Entre los que yo he visto en Davos, fue el primero en vestirse como “millenial”, sin corbata, en camisa con discreto estampado a cuadros.

Cómodo. Rodeado de una escenografía de hombres forrados por Zegna o Boss.

José Antonio El Diablo Fernández Carbajal, un ingeniero poblano que preside un emblema regiomontano, Grupo FEMSA, domina el negocio de la venta de refrescos en Latinoamérica y en el comercio sus tiendas OXXO acechan en México a imperios como el de Walmart; discretamente avanza en el sureste con la venta de medicinas en sus 470 farmacias IZA y lo que nadie recuerda: FEMSA vende aun mucha cerveza. Es dueña de 20 por ciento de la gigante internacional Heineken, dueña de Tecate, Indio y Carta Blanca.

Ahora lo que viene es la gasolina. Y viene con Pemex. Es un asunto que estará entre los primeros a revisar por el nuevo director de Pemex, José Antonio González Anaya. Una alianza entre OXXO y Pemex debió quedar lista al final de 2015, la más importante de todas las que busca la empresa productiva del Estado en materia de petrolíferos. Se atoró, como tantas urgencias en la petrolera.

¿DE QUÉ TRATA ESTA ALIANZA?
La idea en Pemex: Antes, la empresa se enfocó en vender gasolina en todo el país reduciendo el costo del combustible al máximo. ¿Y ahora?

Ahora debe aumentar las utilidades del negocio aumentando eficiencias.

En cada parte, desde la compra de petróleo para refinar o la importación de gasolina, su transporte en ducto o camión.

La idea en FEMSA, dueña de OXXO: Meter a su subsidiaria FEMSA Logística al negocio transportando gasolina, aumentar el número de sus 200 estaciones franquiciadas actuales e internacionalizar una cadena de venta de combustibles que bien podría llamarse Pemex OXXO, toda con venta de cocas, café Andatti y hotdogs Vikingo.

¿CÓMO APERARÍA LA ALIANZA?
Cada una seguiría haciendo lo que sabe hacer, pero ahora la gente de El Diablo pretende iniciar en el negocio de ductos y terminales de almacenamiento y distribución de gasolinas.

Pemex estrenaría funciones tan aterrizadas como la administración de programas de lealtad de los clientes y operación de tiendas de autoservicio.

Todo, conforme a manuales que los regios saben hacer muy bien.

Pemex hizo los suyos en sus franquicias, pero, ¿alguna vez le tocó a usted pagar en el baño de una gasolinera?

Tan mal cuidó su imagen la entonces paraestatal que nunca obligó a sus franquiciatarios a cumplir nimiedades como ofrecer servicios sanitarios limpios y gratuitos, descritos como obligación en sus contratos. Ya no hablemos del añejo monopolio de lubricantes en las estaciones.

FEMSA sabe justamente crear eficiencias y rentabilidad. ¿Un ejemplo?

La empresa vende 38 por ciento menos que Walmart, pero su ganancia antes de restarle impuestos (EBITDA) es prácticamente la misma. Poco más de 45 mil millones de pesos anuales.

Una broma le atribuyen en Monterrey a El Diablo: en un encuentro ofreció bebidas a un par invitados; ambos pidieron cerveza Corona; él bebió entonces agua.

¿Agua? Le cuestionaron los otros. Sí, si ustedes no beberán cerveza, yo tampoco.

Supongo que la anécdota es falsa, pero la chispa de El Diablo es real y antes de que acabe este año, esa chispa prenderá la gasolina de la alianza más importante de Pemex, que busca otras más. Esa unión, si se concreta, detonará a FEMSA el legado de Eugenio Garza Sada, fundador del ITESM, cuyo consejo hoy preside justamente El Diablo.

Twitter: @ruiztorre

También te puede interesar:
La luz cuesta 171 pesos mensuales
Lo que hace Facebook mientras los demás ‘posteamos’
Quizás Azcárraga necesita que veamos Netflix