Opinión

La fuga y algo más

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Los últimos momentos de 'El Chapo' en el penal del Altiplano

Por primera vez en la historia un presidente latinoamericano es invitado de honor en los festejos de la Revolución francesa. Por primera vez en la historia, un destacamento de un Ejército latinoamericano abre la parada en Campos Elíseos: 149 cadetes del Ejército, Marina y Gendarmería.

Antes, en varias ocasiones, el secretario Osorio había defendido la estrategia y el éxito del gobierno en materia de seguridad: se está mejor que hace diez años –dijo–, la tasa de homicidios va a la baja y entidades como Michoacán fueron pacificadas.

Son días soleados. El 7 de junio, se piensa en Los Pinos, no hubo voto de castigo, sino respaldo al gobierno y sus aliados. La economía y las reformas son claves. Atrás quedaron Tlatlaya, Ayotzinapa y, por supuesto, la 'casas blanca' y la de Malinalco. Es hora de cosechar y ver para delante.

Pero, tres semanas antes del 14 de julio, el general Salvador Cienfuegos advierte sobre la situación compleja y adversa que enfrenta el Ejército, y señala la irresponsabilidad de la mayoría de los gobernadores: no están comprometidos con la forja de policías modernas y profesionales.

El Chapo se escapa y pone en evidencia lo que todo el mundo sabe: el sistema carcelario es un territorio en disputa entre el Estado y el crimen organizado. Desde las cárceles se extorsiona y se dirigen bandas criminales. Con la fuga de Guzmán Loera cae Almoloya, el penal inexpugnable.

El procurador Murillo Karam declara, al inicio del nuevo gobierno, que la Procuraduría General de la República está hecha pedazos. Al entregar el cargo, dos años después, no hay indicios de renovación o reestructuración. La nueva titular de la PGR la recibe en condiciones similares.

Y mientras José Manuel Mireles, líder de las autodefensas, sigue preso por el delito de portación de un arma prohibida, el exgobernador de Michoacán no ha sido inculpado, vaya ni siquiera investigado, por su responsabilidad en la devastación de Michoacán por Los Templarios.

Pero Michoacán está pacificado sólo a medias. La situación ha mejorado, pero no se ha llegado a la raíz del problema. El candidato del PRD ganó la gubernatura con el apoyo implícito del exgobernador Vallejo.

El 1 de mayo Guadalajara fue tomada. Nos enteramos entonces de la fuerza y capacidad de fuego del Cártel Jalisco Nueva Generación. Quienes anunciaban el fin de la era de los grandes capos y de los grandes cárteles fueron desmentidos por los hechos.

Pese a que el Estado respondió con toda su fuerza ante el desafío del CJNG, y algunos advirtieron de que los criminales habían cometido un error o una locura, que terminaría en su sometimiento, hasta ahora no hay partes ni evidencia que el Cártel Jalisco haya sido desarticulado en las zonas donde estaba arraigado.

No obstante, la ofensiva del Estado sí tuvo un éxito concreto: la detención de El Menchito. Juego de espejos y consecuencias indeseadas: un magistrado lo liberó por faltas al debido proceso, aunque la PGR lo recapturó inmediatamente. La excarcelación pintó de un brochazo al sistema de impartición de justicia: está corroído por la corrupción.

Pero, además que el Estado no logró despejar las dudas y contradicciones en el caso Ayotzinapa, lo que sí es cierto es que el matrimonio Abarca, después que varios jueces negaron órdenes de aprehensión en su contra, está bajo proceso por otro delito que no es la desaparición de los 43.

El decálogo que presentó el presidente Peña el 27 noviembre, en respuesta a la crisis por lo ocurrido en Ayotzinapa, está congelado en el Congreso, y ni el gobierno ni las oposiciones están trabajando la iniciativa.

En síntesis, la estrategia del gobierno federal en materia de seguridad ha fracasado. Inició con un diagnóstico discutible (la violencia es un problema de percepción) y optó por un remedio cuestionable: la prevención del delito como eje rector. Los saldos están a la vista.

No es, pues, cierto que todo se haya venido abajo con la fuga de Guzmán Loera, desde mucho antes los problemas eran reales y muy graves. El gobierno federal debe hacerles frente. Son asuntos urgentes y complejos que no pueden soslayarse ni resolverse, por arte de magia, con la recaptura de El Chapo.

Twitter: @sanchezsusarrey

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