Opinión

La fuga

 
1
 

 

Fidel Castro.

Gil lo leyó en su periódico El País en una nota de Pablo del Llano: Yulieski Gurriel, el mayor pelotero cubano del momento, el héroe deportivo de la Revolución Cubana, terminó su último compromiso en la Serie del Caribe en Santo Domingo, esperó la alta madrugada, cerró su maleta, llamó a su hermano Lourdes, jugador también de la selección cubana, y se fugaron juntos atravesando la oscuridad en busca de una vida lejos de la isla de los Castro.

Granma, el único periódico de la dictadura, que informa de lo que la dictadura quiere informar y que cuenta todas las mentiras que la dictadura quiere dar a conocer al publicó afirmó esto: “franca actitud de entrega a los mercaderes del béisbol rentado y profesional”.

La nota de Del Llano informa que en 2015 se fugaron de la isla más de 100 peloteros. La fuga encierra un sueño: en la Major League de Estados Unidos, un pelotero excepcional como Gurriel podría firmar un contrato de 100 millones de dólares al año. Gurriel, por cierto, fue nombrado el mejor deportista de Cuba en 2015.

Unas horas antes de la fuga, el expresidente uruguayo José Mujica, de vista en la Habana a finales de enero, informó al mundo que Raúl Castro ya decidió dejar el gobierno debido a su edad: “Raúl ya se va, ya tiene la decisión tomada y tiene 85 años ¿Por qué? Porque con la biología no se puede y hay que respetarla porque es determinante”.

Gilga se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: ni modo que Mujica dijera que Raúl se va no tanto porque tiene 85 años sino porque los Castro llevan 57 en el poder y porque hasta la eternidad termina un día.

LAS HABAS
A Gil se le cuecen las habas por conocer la opinión de los defensores de la dictadura cubana acerca de la fuga de los hermanos Gurriel. Y, de paso, de los migrantes cubanos que se juegan la vida en pequeñas embarcaciones improvisadas con tal de alejarse de esa tragedia enorme ocurrida en la pequeña isla de Cuba.

Gil come ansias. Nada por aquí, nada por allá. Pero si no hay una nota, un artículo, una crónica sobre la fuga de los beisbolistas cubanos y los balseros en fuga, sí hay comentarios sobre la visita de la opositora venezolana Lilian Tintori a México y recibida por la canciller Ruiz Massieu. Pelotero a la bola, papiripá, piripá.

Lean ustedes, lectora y lector, por piedad y por favor la Rayuela, ese breve editorial de su periódico La Jornada que se publica en la contra del diario: “Patinazo del gobierno y de los partidos que recibieron a Lilian Tintori. Aquí tenemos Ayotzinapa, Nestora Salgado, maestros presos y movimientos sociales reprimidos. ¿Pensaron en ellos?”.

PRESOS POLÍTICOS
Si Gamés ha entendido algo, cosa improbable, los conflictos de casa imposibilitan a un gobierno para hablar de problemas ajenos. Pero dejemos esta paparruchada para después. ¿De verdad creen los editores del diario de marras (gran palabra) que México tiene los mismos problemas que han puesto de cabeza a Venezuela?

Gil no quiere hacerlos pasar un mal rato, pero la última noticia venezolana que Gilga leyó en su periódico El País es que no hay luz en Venezuela y que los centros comerciales deben interrumpir el servicio eléctrico entre la una y las tres de la tarde y las siete y las nueve de la noche. Se acabó la borrachera petrolera (er-era) del payaso Chávez. Y a todo esto: ¿cuáles son los movimientos sociales reprimidos en México?

El movimiento social de la CNTE. De momento no nos metamos en las varas de la camisa. El encuentro entre la canciller Ruiz Massieu y Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, opositor de Maduro, no sólo enfureció a la grey de La Jornada sino a la diplomacia venezolana. Delcy Rodríguez tragó algunas pastillas para la gastritis y escribió en tuiter que mientras apoyaba acciones terroristas en Venezuela, olvidaba las terribles violaciones a los derechos humanos que ocurren en México.

Una mano editora y combativa escribió en su periódico La Jornada, de nuevo en la Rayuela: “Desfiguro tras desfiguro, la diplomacia mexicana se desliza sin frenos por el tobogán del descrédito”.

Para estos periodistas de fuste y fusta, recibir a la esposa activista de un preso político es un desfiguro. Fuera máscaras: hay presos políticos buenos y los hay malos. Los cubanos y los venezolanos son buenos pues se realiza un trabajo de higiene revolucionaria; presos del orden común, vendidos por la causa, son malos porque ellos luchan. ¿Por qué luchan? Por no ser evaluados. ¿Estamos locos? O simplemente somos unos charlatanazos.

La máxima de Disraeli espetó en el ático de las frases célebres: “Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible”.

Gil s’en va

Twitter: @GilGamesX

También te puede interesar:
Ajustados
Faltan cuatro días
El sueño de Liópez