Opinión

La filípica de Manlio

 
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Manlio Fabio Beltrones recuerda que de las 12 gubernaturas en juego, el PRI gobierna en nueve  y “no quisiéramos ganar en menos lugares”. (Archivo)

Muy buenos días Jesús, auditorio de la red:

“Lo que los gobiernos hacen, los partidos lo resienten”, fue la sentencia de Manlio Fabio Beltrones, citando a Colosio, durante su discurso del pasado día 20, con el cual anunció su renuncia a la dirigencia nacional del PRI, tras los elocuentes resultados electorales.

Elogios y reconocimientos aparte, la disertación del sonorense contiene elementos medulares que cobran relevancia por su procedencia y constituyen una lapidaria filípica dirigida, en principio, a su propio partido, pero que bien debiera ser escuchada y atendida por los otros institutos políticos. “Estamos obligados –señaló– como nunca antes, a escuchar la voz y reclamos de los ciudadanos… que exigen mejores resultados en sus gobiernos y combate a la corrupción e impunidad, donde quiera que esta se encuentre…”

Esto es un reconocimiento explícito de lo evidente, pero que la clase política, por arrogancia y negligencia, desestima o ignora: el hartazgo de la sociedad lacerada cotidianamente por gobiernos corruptos, abusivos y autoritarios que operan en beneficio propio con total impunidad.

La filípica de Manlio no es una simple reprimenda para justificar el fracaso electoral de su partido, sino la aceptación de los profundos vicios que aquejan a la deteriorada clase política, del color que sea, y es, en su más estricto sentido, una advertencia sobre las funestas consecuencias que la perpetuación de las conductas irresponsables de los gobiernos, pueden tener sobre la nación entera en el futuro inmediato.

No hay más que ver que la efervescencia social va en aumento y siguen estirando la liga.

Vivimos minutos críticos.

Jesús.

Hasta la próxima.

El autor es catedrático de la Universidad Anáhuac México Norte.

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