Opinión

La fiesta de la fantasía


 
Siempre hay alguien que cree. A veces son muchos. A veces somos muchos.
 
Por ejemplo, habrá quien haya creído lo que afirmaba Chávez de sí mismo: que era un demócrata y que toda su vida la había dedicado al servicio del pueblo.
 
Y ahora habrá quien le crea ciegamente a Nicolás Maduro cuando dice: "No tenemos duda, el presidente Chávez fue infectado por los enemigos históricos de este país."
 
Hubo, y acaso todavía habrá, quien crea que la maestra Elba Esther Gordillo sólo defendía los derechos de los maestros y que si tenía dinero era porque había sabido administrar el producto de su trabajo.
 
Alguien habrá pensado que Gabriel Quadri hablaba con verdad cuando afirmaba, recién ungido candidato presidencial del Partido Nueva Alianza, que no conocía a la lideresa del SNTE y dueña del instituto político que lo postulaba. Y ahora habrá quien crea que es sincero cuando expresa que "con la detención de Elba Esther Gordillo cae un cacicazgo de los más crueles".
 
Y, por cierto, respecto de la decisión gubernamental de detenerla por cargos de lavado de dinero y asociación delictuosa, se nos cuenta algo parecido a la siguiente escena:
 
El procurador General de la República, en un acuerdo con el presidente, le presenta, entre otros, el caso de una maestra a la que se le han detectado movimientos de dinero irregulares. El presidente no pestañea. Sigue leyendo documentos mientras escucha al fiscal. '¿Quién es?', pregunta distraídamente. 'A ver', dice el procurador, mientras hojea una centena de papeles, "a ver a ver, por aquí traía el nombre, aquí está: Elba Esther Gordillo. ¿Procedemos?", pregunta. Y el presidente, concentrado en otros asuntos: 'Si hay pruebas, adelante'. Y luego, tan tranquilo, cambia de tema: ¿Qué más tenemos, procurador?
 
Así es, detalles más o detalles menos, como nos lo han contado oficialmente.
 
Y puede que haya quien lo crea.
 
Como puede que haya quien crea que el SNTE, de manera autónoma y espontánea, decidió, sin mucho esfuerzo y alegremente, elegir a Juan Díaz como su nuevo presidente. ¡Pero hombre, si la lideresa que tanto amábamos está en la cárcel! ¿Cómo que votamos y ya? Pues votaron. Y todos, milagrosa coincidencia, estuvieron de acuerdo.
 
Maravillosas coincidencias y asombrosas declaraciones hay siempre, como la del gobernador Egidio Torre Cantú, que dice que la escalada de violencia en Tamaulipas es sólo una racha. "Jamás en mi vida he recibido comisión por alguna pelea", dice, por su parte, José Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo.
 
El gobierno de Felipe Calderón dijo muchas veces que no toleraría la impunidad en los casos de agresiones a periodistas. Y de un centenar de homicidios y desapariciones de informadores resolvió 2 casos. Cuando se creó la fiscalía especial para atender estas agresiones, y cuando se recreó, se pronunciaron encendidos discursos. Y hasta llegó a aprobarse la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, así como el mecanismo de protección correspondiente. Y quizás hubo quien creyó que iba en serio.
 
Siempre hay alguien que cree.
 
Por eso Vicente Fox, la noche de su triunfo electoral, gritó desmesuradamente '¡No les voy a fallar!' Y miles aplaudieron. Y quizá millones creyeron, como tal vez otros tantos lo hicieron cuando López Obrador gritó también, cierta noche de elecciones, que él llevaba 500,000 votos de ventaja.
 
Por eso, porque siempre hay quien cree, y a veces son muchos, y a veces somos muchos, la fantasía en México siempre está de fiesta.