Opinión

La feria de las ocurrencias

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FIL Guadalajara. (Cuartoscuro)

Dice el independiente Manuel de Jesús Clouthier que los partidos políticos son como las marranas que llevan una mazorca en el hocico y no la van a soltar por voluntad propia.

La independiente Denisse Dresser le enrostra a Lorenzo Córdova que “en el Instituto Nacional Electoral no hay espacio o cabida o receptividad para los ciudadanos (sic)”.

Si lo anterior se dice en una sobremesa después de muchos chinchones, no pasan de ser simples comentarios de contertulios a punto de irse a dormir.

Pero cuando esas palabras se expresan en el contexto de la Feria Internacional del Libro, que se precia de ser la más importante de América Latina, no puede dejar de lamentarse que utilicen un evento cultural como un torneo de ocurrencias totalitarias.

Denise Dresser, que ha sondeado a algunas de sus amistades para lanzar su candidatura presidencial independiente, apunta su ira contra el INE porque “llevamos más de 180 mil firmas para que dieran de baja el registro de Partido Verde, ¿y qué pasó? Nada, nada, nada. Con ello el INE le dio una bofetada a los ciudadanos y una patada a la democracia”.

El Verde violó la ley electoral y fue castigado por ello con cientos de millones de pesos, pero Denise Dresser quiere que le quiten el registro porque así lo piden 180 mil personas con sus firmas.

Con esa lógica habría que quitarle el registro al PRI, al PAN y al PRD, pues con facilidad se podrían recolectar millones de firmas, de millones de personas, que aborrecen a algunos de los tres partidos, y quitarlos para siempre de la escena electoral.

Si alguien se propone juntar firmas para prohibir que López Obrador participe en política, va a obtener millones. ¿Y por eso el INE le tiene que hacer caso?

Cuidado con los independientes que tienen aspiraciones políticas, como Denisse Dresser, porque de demócratas no tienen nada. Buscan la aniquilación del adversario, desaparecerlo, en lugar de convivir con él y vencerlo en las urnas.

La idea del exterminio del otro, las “soluciones finales”, son propias de los regímenes totalitarios, como el que nos podría ofrecer la señora Dresser en caso de concretar su ilusión de ser candidata presidencial independiente.

Y Manuel Clouthier dice en la FIL que hay que quitarle la mazorca del hocico a la marrana (los partidos políticos), entre risas y aplausos de algunas personas inteligentes como Jorge Castañeda.

Es cierto que la reforma de 1995 autorizó una cantidad escandalosa de dinero a los partidos políticos, lo que todavía puede ser corregido. Pero llevar como única bandera la molestia por lo que gastan los partidos, es una plataforma muy pobre.

Si el pegamento que une a los independientes es su aversión a los partidos, ese discurso también es autoritario y vacío.

Los partidos son eso, “partes” del todo que es la sociedad. Entre las “partes” tenemos que convivir. Y los independientes con aspiraciones políticas, como Clouthier, tienen que decirnos qué de nuevo proponen en economía, en la relación de México con el mundo, en transparencia, en educación.

Su carta de presentación, su atractivo, tendría que ser una oferta diferente a las expresadas hasta ahora por los partidos políticos. Pero no hay tal propuesta distinta, sino simplemente tener un país gobernado por las aversiones.

Twitter: @PabloHiriart

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