Opinión

La felicidad mexicana

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó este lunes su índice de felicidad, que no es otra cosa más que su medición sobre una serie de factores que inciden sobre la calidad de vida (Best Life Index). México califica muy bajo en la mayoría de las variables, sin embargo la encuesta señala que estamos más o menos “satisfechos con nuestros niveles de vida”. Increíble.

México registra un ingreso anual per cápita de 12 mil 850 dólares al año, poco más de la mitad de los 23 mil 938 dólares promedio de la OCDE. Estamos por debajo del promedio de población empleada o con empleo, que es 65 por ciento para la OCDE y México está en niveles de 61 por ciento de gente con trabajo por arriba de los 15 años de edad. Según la propia OCDE se trabajan en México 2 mil 226 horas por año, muy por encima del promedio de mil 765 horas en los países miembros de la OCDE.

Según la encuesta sobre calidad de vida, más de 3 mil mexicanos afirmaron que lo más importante para alcanzar una elevada calidad de vida es la educación, lo que contradice nuestro pobre desempeño en la prueba PISA (Programa Internacional para la Asesoría de Estudiantes, de la propia OCDE) donde aparecemos en el lugar 52 de los países que aplican la prueba en matemáticas, comprensión de lectura y lenguaje.

La expectativa de vida en México es de 74 años, también por debajo de los 80 años que promedia la OCDE. En términos de contaminación atmosférica o calidad de aire como decimos en México, registramos 29.8 microgramos de partículas contaminantes por metro cúbico –suficiente para causar daños pulmonares, según mediciones internacionales- también por encima del promedio de la OCDE que es de 20.1 por metro cúbico. Salimos mal en suma en vivienda, en ingreso, en salud, muy mal en seguridad –como era de esperarse-, regulares en balance entre la vida y el trabajo y regulares en compromiso cívico o participación ciudadana. Y ya de la calidad del agua y otras variables ni hablamos, donde también salimos con niveles más graves al promedio internacional.

Con todo y esto, sorpréndase, los mexicanos afirman en un aplastante 82 por ciento sentirse satisfechos, porque tienen más experiencias positivas que negativas en el promedio diario. Sentimientos como orgullo, descanso, logro alcanzado y gozo en general, sustentan nuestra satisfacción por la vida. Diferentes países califican por conjuntar altas valoraciones en distintas variables: cuidado por el medio ambiente, seguridad, educación, salud, compromiso ciudadano. Australia sale como primer lugar, por arriba de Noruega y Suecia, que ha vencido por cuarto año consecutivo. Para los japoneses la seguridad es el valor más importante, mientras que para los latinoamericanos es la educación, gran paradoja considerando sus pobres resultados. Finlandia y Nueva Zelanda se han colado a la lista de los diez primeros, superando a Gran Bretaña e Islandia. Hasta el final de la lista de 36 países aparecen Grecia (34), México (35), por los altos niveles de inseguridad, y Turquía (36) que califica mal en variables como vivienda y empleo.

Con todas estas mediciones y promedios los mexicanos nos otorgamos elevados niveles de satisfacción. La felicidad a la mexicana, está probado, no depende del cuidado del medio ambiente o del ineficiente sistema de justicia, de qué tan elevado sea el ingreso o los buenas que sean nuestras escuelas. Depende preponderantemente de nosotros mismos, de lo que somos capaces de hacer todos los días. Para bien, o para mal.