Opinión

La Fed: malas nuevas se vuelven buenas

19 septiembre 2013 5:36

 
 
Hace tiempo resultaba que las buenas noticias –como la recuperación de Estados Unidos- se convertían en malas.
 
 
La posibilidad de que la Reserva Federal recortara sus compras de bonos provocó desde mayo oleadas de inestabilidad en los mercados que dispararon las tasas, encarecieron el dólar en diversos países y le pegaron a las bolsas de valores.
 
 
Ahora resulta que el hecho de que la economía norteamericana no esté suficientemente robusta como para que la Fed tome la decisión de empezar el recorte se habrá convertido en una buena noticia en los mercados.
 
 
Para hacer el contraste más claro, la propia Fed recortó en tres décimas su estimación de crecimiento económico para este año en EU (lo dejó en un rango de 2.0 a 2.3 por ciento) y de cuatro décimas para el techo de crecimiento del 2014, al ubicarlo cuando más en 3.1 por ciento.
 
 
Pese a ello, las bolsas subieron, las tasas de interés bajaron y las monedas, como nuestro peso, ganaron terreno. Por ejemplo, la noche de ayer, el dólar se cotizaba en los mercados internacionales a 12.63 pesos por unidad cuando no hace mucho estaba por arriba de los 13 pesos.
 
 
Hay que tener una visión ponderada y entender que esos signos positivos en los mercados probablemente confirmen sólo las malas noticias que hemos tenido en la economía mexicana en los últimos meses.
 
 
También hay que subrayar que la sorpresiva decisión de la Fed no implica que no haya recorte a la compra de bonos. Ahora este tema quedará como una asignatura pendiente para las reuniones del 29-30 de octubre o del 17-18 de diciembre, lo que va a dejar la incertidumbre viva todavía por algunas semanas más pues la Fed no definió con precisión los parámetros que utilizará para definir si ya hay condiciones para empezar a reducir los estímulos monetarios.
 
 
El propio secretario de Hacienda, Luis Videgaray, ayer señaló que sea ahora o en los siguientes meses, los recortes de los estímulos van a darse y nos deben tomar bien parados cuando sucedan.
 
 
El déficit mexicano
 
 
A propósito de este tema, he escuchado en más y más foros una preocupación, a mi juicio, desproporcionada, respecto al déficit en el que México va a incurrir en este año y sobre todo en el 2014.
 
 
En las mediciones tradicionales el déficit alcanzará en 2014 el 3.4 por ciento del PIB.
 
 
Quizás ya no se recuerde, pero de estar con finanzas públicas equilibradas, el gobierno de Calderón permitió un déficit que se acercó al 3 por ciento en su medición tradicional en el 2010.
 
 
Y en ese entonces no se planteó que eso significaba el regreso a la historia de las finanzas públicas caóticas.
 
 
Igual que en aquel momento, se están utilizando las finanzas públicas deficitarias como un instrumento de política contracíclica, que debe ser aplaudido, luego de que en la primera mitad de este año padecimos un freno de la economía combinado con una política fiscal que resultó restrictiva.
 
 
Es probable que a las calificadoras les hubiera gustado que el gobierno propusiera un presupuesto con déficit cero. Pues con más razón hay que aplaudir que se prefirió privilegiar un déficit, financiable perfectamente, y no la ortodoxia inamovible del equilibrio presupuestal.
 
 
De hecho, en los últimos años en el mundo, hubo una gran transferencia de recursos de los ahorradores hacia los gobiernos. Las tasas de interés de los bonos gubernamentales, en muchos lugares, tuvieron niveles reales negativos.
 
 
En ese sentido, convenía endeudarse, siempre y cuando hubiera posibilidad de bajar las deudas cuando las tasas empezaran a subir.
 
 
Es en ese contexto que hay que interpretar el déficit en el que pretende incurrir el gobierno mexicano.
 
 
Estamos, en verdad muy lejos de las viejas historias priistas de déficit disparados y gastos sin control. 
 
 
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