Opinión

La fascitoide ley electoral mexicana

 
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Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, en su visita a Jiménez del Tul, Zacatecas, ayer. (Especial)

Ha corrido mucha tinta respecto a la posibilidad de que diversos “suspirantes” a cargos de elección popular realicen actualmente actos anticipados de campaña, llegando al absurdo de que el PRD denunció como tales las apariciones públicas del Secretaría de Educación Pública en función de la aplicación de evaluaciones a docentes.

También considera que son tales las apariciones públicas de Ricardo Anaya en su calidad de Presidente Nacional del CEN Panista entre otras. Sin embargo, muchos lectores se preguntan si en realidad se realizan actos anticipados de campaña con el simple desempeño de una función pública o política que es –de suyo- de interés de la sociedad y por ende, su difusión debe ser considerada como parte del derecho a la información que tenemos garantizados por el artículo sexto de la carta magna.

Aquí el problema surge ante el comienza de una campaña presidencial a medio camino de la administración actual, en que muchos “suspirantes” no saben si pueden o no, hablar claro y fuerte al respecto.

Todo esto es consecuencia de una ley electoral derivada de la reforma del año 2007 en que con la intención de quedar bien con todos los grupos políticos –los que ganaran y los que perdieran- se llevó a cabo una nueva normativa que intentó regular absolutamente todo…llevando a la política nacional a una parálisis sin precedentes y, además, sin cabida en una democracia moderna y funcional. De manera intención nos referimos como “suspirantes” a aquellos que deseen participar en una campaña electoral, porque en el colmo del absurdo de la ley electoral, el vocablo de “aspirantes” es una condición jurídica que se da a partir de la publicación de una convocatoria que hace el Instituto Nacional Electoral a la que pueden responder quienes quieran aspirar a un cargo de elección popular y es a partir de entonces, que se consideran como aspirantes.

El nivel de regulación de esta disposición se presta a graves confusiones entre los actores políticos y aquellos que desean serlo. Es por ello que Andrés Manuel López Obrador, sabiendo que la nueva normativa está llena de lagunas, decidió utilizar los tiempos oficiales de MORENA para difundir su imagen, pero se cuidó de no caer en lo que la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales denomina “actos anticipados de campaña”, al establecer en su artículo tercero inciso a) ”Actos Anticipados de Campaña: Los actos de expresión que se realicen bajo cualquier modalidad y en cualquier momento fuera de la etapa de campañas, que contengan llamados expresos al voto en contra o a favor de una candidatura o un partido, o expresiones solicitando cualquier tipo de apoyo para contender en el proceso electoral por alguna candidatura o para un partido”, repitiendo exactamente el mismo texto en su inciso b) pero referido a actos anticipados de precampaña.

Como puede observarse de la lectura de la ley, cualquiera puede empezar a hacer campaña siempre y cuando no pida votos para sí ni para ninguna otra candidatura, por lo que no fue posible sancionar a López Obrador por su aparición en los spots de MORENA en tiempos oficiales, porque en estricto sentido no estaba violando la ley. Sin embargo, esta ley que procura atar de manos a aquellos que deseen participar en política, con la finalidad –según dicen- de lograr un piso parejo, es en realidad un atentado a la democracia. ¿Por qué razón un ciudadano cualquiera en México no puede decir libre, claro y fuerte que aspira a un puesto de elección popular y pedir el voto?

¿Por qué se tienen que ceñir el ejercicio de las libertades políticas a simples disposiciones a modo para los partidos políticos y la clase política tan repudiada? En realidad estamos en presencia de una más de la múltiples hipocresías de la política en México en sus reglas, en que para variar, se limitan las libertades ciudadanas en beneficio de unos cuantos…que juegan todos juntos. Es tiempo de cambiar, es tiempo de hablar libremente, ojalá que la ley electoral no se convierta en ley mordaza, por el bien de la República.

Twitter:@carlosjaviergon

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