Opinión

La energía en el Informe de Peña Nieto

 
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Pemex. (El Financiero)

¿Conoce usted algún proyecto productivo derivado de la reforma energética de Enrique Peña Nieto? Seguramente no. Ni usted ni nadie, porque hasta ahora la reforma no se ha materializado en ningún proyecto productivo. Ha habido, sí, algunas inauguraciones y hay proyectos en construcción, pero todos ellos arrancaron en el marco de la antigua legislación.

No existe ninguna central o línea eléctrica en construcción y menos aún en operación que se derive de la reforma energética; no se ha perforado ningún pozo exploratorio o de desarrollo con inversión privada nacional o extranjera; no se han construido oleoductos, poliductos, refinerías, plantas de gas o unidades petroquímicas bajo el cobijo del nuevo marco jurídico.

A falta de resultados tangibles, el gobierno federal presenta como propias políticas y obras decididas en sexenios anteriores, como el reemplazo de dísel y combustóleo por gas natural en la generación de electricidad, la ampliación de la red troncal de gasoductos, así como las medidas para eliminar el desabasto de gas y el aprovechamiento de las fuentes renovables de energía y la cogeneración.

No se pueden encontrar resultados exitosos donde no los hay. Y como ni los millones de puestos de trabajo prometidos ni los millones de dólares de los inversionistas privados asoman la cabeza, el jefe del Ejecutivo opta por las medias verdades y por hacer caravana con sombrero ajeno.

Pongo adelante unos botones de muestra.

En la página 342 del texto presidencial se afirma que gracias a la reforma “Petróleos Mexicanos (Pemex) pudo contratar tecnologías que aceleraron el proceso de exploración y producción”.

Se trata, sencillamente, de una mentira. No hay tecnología que Pemex no haya podido contratar antes de la reforma. ¿Por qué no nos dice el secretario de Energía de cuál tecnología se trata? Lo invitamos a que presente los contratos respectivos y nos explique, de paso, por qué tal tecnología no podía conseguirse bajo el régimen jurídico anterior.

El Informe presume el hallazgo de cuatro nuevos campos con importante potencial de hidrocarburos en aguas someras del Golfo de México. Tales descubrimientos, dice, representaron el mayor éxito exploratorio de Pemex en los últimos cinco años después de los yacimientos Tsimin-Xux y Ayatsil.

La reforma energética no tuvo que ver en esos descubrimientos. No fueron resultado de ningún contrato de los previstos en la Constitución ni en la legislación secundaria. Esos pozos se hicieron con recursos presupuestales. No fue el sector privado el que hizo los descubrimientos, fue Pemex, con sus propios medios. Además, según información de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), tres de los pozos exploratorios comenzaron a perforarse antes de que fuera aprobada la legislación secundaria en agosto 2014. Sólo en uno de los pozos, el Esah-1, se inició la horadación el 19 de septiembre del año citado, aunque, claro, las localizaciones y la decisión de perforar se definieron meses antes de la reforma constitucional.

Según el texto que Peña Nieto entregó al Congreso, gracias a la reforma energética se dio una disminución en el precio de la electricidad en el primer semestre de 2015.

No es sino otra mentira escandalosa. La disminución de los precios de la electricidad se debe a la disminución del precio de los combustibles, a su vez derivada de la baja del precio del petróleo en el mercado internacional.

Las tarifas en baja tensión, residenciales y comerciales, disminuyeron en 2.0 por ciento y 8.9 por ciento, se presume en el Informe. Las tarifas de media y alta tensión mostraron igualmente reducciones reales de 19.1 y 23.2 por ciento. No se dice, sin embargo, que ello se debe principalmente a la reducción en 29.6 por ciento de los precios de la canasta de combustibles.

El texto del Informe presume que los precios de las gasolinas y el diésel se incrementaron 1.9 por ciento al principio del año, un aumento, asegura, inferior a la inflación estimada. Ello ocurre, se dice, en el contexto de la reforma energética.

Otra vez, la reducción de los precios de importación, y no la reforma, es lo que ha permitido el fin de los gasolinazos y también la disminución en los precios del gas LP.

El texto del Informe presume nuevamente la “mayor autonomía” de Pemex y la CFE, pero omite decir que eso no ha impedido que la Secretaría de Hacienda les recorte presupuesto. No hay tampoco una palabra sobre la quiebra técnica de Pemex, sobre los números rojos de una empresa que ha perdido su patrimonio.

En suma, en materia de energía, Peña Nieto sólo repitió las promesas que no podrá cumplir.

Twitter: @Dolores_PL

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