Opinión

La empresa, los smartphones y la atención dividida

  
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   [Los smartphones representaron el 51.8% de las ventas de móviles/Bloomberg] 

Sostener una junta de negocios sin que alguno de los participantes se ausente mentalmente o interrumpa deliberadamente la conversación al recibir un mensaje de texto o una llamada en su teléfono móvil es hoy casi imposible. De hecho, es muy improbable observar a alguien trabajando sin advertir que continuamente ve la pantalla de su teléfono móvil. El mundo detrás de nuestro smartphone, aunado al diseminado sentido de inmediatez para responderlo, está presente hoy en cada momento de la vida profesional.

La interacción digital en múltiples canales tiene como uno de sus efectos en la empresa una disminución relevante en la capacidad de sus ejecutivos para producir momentos de concentración profunda en las tareas clave bajo su responsabilidad. No es difícil encontrar ejemplos de fallas, riesgos, errores u omisiones producidos por ese nuevo hábito entre los individuos de ver su pantalla constantemente y de reaccionar al mensaje, a la noticia, a la llamada o al posteo con un sentido de prioridad muy particular.

Ante las constantes escenas de atención dividida entre nuestra necesaria interacción profesional y su teléfono, a mis colaboradores suelo decirles para captar su plena atención: “necesito tu cerebro conmigo”. Sin embargo, cuando la atención dispersa afecta la construcción óptima de resultados abordo el problema en una conversación formal.

Lo interesante es que las organizaciones están accionando en consecuencia. Aquí algunos ejemplos:

1. Juntas sin celulares disponibles:
Desde la rigidez de retirarlos al ingreso al edificio como lo hacen muchas embajadas, hasta la canasta para depositar los dispositivos al ingresar a la sala de juntas, no es inusual que las empresas quieran evitar grupos reunidos con la mente de sus integrantes fuera de la reunión. Todo inicia al solicitar a su línea de reporte que dejen el  teléfono fuera cuando ingresen a la oficina a ver asuntos relevantes.

2. “Off line stand up meetings” (Juntas de pie fuera de línea”): El concepto lo escuché en voz de un muy exitoso empresario en Estados Unidos. Nos convocó a una junta de pie, de 20 minutos, frente a una mesa alta. Los asistentes estuvimos sin computadoras, ni teléfonos, enfocados en dar ideas de cómo resolver un problema. Al comentar el método con uno de los participantes regulares, me compartió que esa persona dedicaba 30 minutos de cada hora a “conectarse” y otros 30 minutos a realizar tareas “desconectado”. En distinta proporción, confieso que me encuentro implementando un hábito similar.

3. “Off line working lunchs” (Comidas fuera de línea): En el Vancouver Club de Canadá, que es el club de empresarios más prestigiado de la ciudad, no está permitido colocar celulares sobre la mesa o contestar llamadas en el comedor principal. ¿Por qué?, pregunté. Porque vienes a conversar con tu invitado, me respondieron. Ese club tiene WiFi para sus socios, pero si usted quiere interactuar con su dispositivo móvil debe dirigirse a los espacios diseñados para ese efecto.

No nos confundamos. La vida empresarial y personal se ha beneficiado mucho de la interacción digital multicanal. Sin embargo, cuando escribir un mensaje o revisar tus redes afecta la productividad de un grupo, imposibilita la concentración o impide la interacción de calidad con colegas y clientes, tal acción o hábito debe revisarse. El punto es lograr un equilibrio práctico, respetuoso y armónico en el uso de los dispositivos que nos conectan con el mundo.

Twitter: @MCandianiGalaz

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