Opinión

La emboscada del jueves

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Se viene una nueva ola de presiones para arrinconar al gobierno por el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

La reunión de este jueves entre el presidente y familiares y asesores de los desaparecidos será el disparo de arranque de la embestida.

No habrá un diálogo entre padres dolidos por la suerte de sus hijos y un mandatario que explica las gestiones hechas para hacer justicia, sino una emboscada política para encerrar al gobierno y demandar su caída.

Los asesores de los familiares de los normalistas se sienten respaldados por el dictamen de los expertos independientes en el que se asienta, sin peritaje técnico de por medio, que los 43 no fueron incinerados en el basurero de Cocula.

Leyeron la parte que les conviene del informe, pero omiten decir que nunca se dice ni insinúa que “fue el Estado”. Al contrario, se pide continuar la investigación por la pista del narco.

Los narcos, aliados a un gobierno criminal como el de Iguala, mataron a los normalistas. Esos narcos están presos. Son los capos y gatilleros de Guerreros Unidos, cuya jefa política era la esposa del alcalde, María de los Ángeles Pineda.

El cártel que le disputaba a Guerreros Unidos el poder en la zona era el de Los Rojos, cercano a los directivos de la normal de Ayotzinapa. Está en las declaraciones y confesiones.

Nada de eso quieren ver ni saber los “asesores”, pues tienen una agenda política y usan el dolor de esta tragedia para hacerse fuertes.

Resulta difícil prever la intensidad de esta nueva sacudida, pero viene un movimiento político con pretensiones de tirar al gobierno.

Lo van a hacer a pesar de que está claro quiénes los secuestraron y los mataron. También se sabe cuáles fueron las autoridades que estaban coludidas con los asesinos de los 43 normalistas.

El presidente decidió recibir a los padres y a sus “asesores”, pero no está en sus manos revivir a los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Le van a tender una emboscada política, y a partir de ahí van a intentar desatar un movimiento nacional e internacional para tumbar a las autoridades constitucionales.

No dicen, ni quieren decir, que ya hay más de cien detenidos, entre ellos los autores materiales –que están confesos– e intelectuales de esa masacre.

Lo que falta es deslindar responsabilidades entre quienes mandaron a los jóvenes a la boca del lobo en Iguala la noche del 26 de septiembre, es decir, los directivos de la Normal Isidro Burgos y líderes políticos que manejaban su destino.

¿Por qué los enviaron a Iguala, a más de 250 kilómetros de la escuela?
Los detenidos han dicho que los normalistas fueron enviados por el director de la Normal Isidro Burgos, pagado por Los Rojos, cartel enemigo de Guerreros Unidos.

Es lo único que falta por saber. Pero el enojo de los padres es manipulado por los “asesores” a fin de que carguen contra quien ha resuelto el crimen y no contra los que lo cometieron.

Twitter: @PabloHiriart

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