Opinión

La economía y la demanda interna siguen creciendo

 
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Buen Fin. (Félix Vásquez)

Los datos económicos muestran que la economía y la demanda interna siguen creciendo en el país, a pesar de la caída en la confianza sobre el desarrollo de la economía que muestran los indicadores de los consumidores y los empresarios.

Estadísticas como el IGAE indican que la producción no solo mantiene su dinamismo, sino que lo ha incrementado a pesar de que la producción industrial en los Estados Unidos se ha mostrado estancada durante todo el año, sector con el cual hay una fuerte interrelación.

He tenido la oportunidad de platicar con empresarios de todo el país y me ratifican que siguen con una grave desconfianza sobre la situación futura de la economía, pero un porcentaje importante de ellos me indican que “en su caso en particular” si han tenido incrementos en sus ventas (aunque siguen teniendo el problema de la cobranza y de la devolución de impuestos). Esto se aplica tanto a zonas estables y con dinamismo previo, como otras partes del país que sufren los estragos de la violencia y la inseguridad, como son Guerrero y Michoacán.

Aunque algunos pudieran pensar en un manejo incorrecto de las estadísticas oficiales para aparentar una mejor situación, las estadísticas no oficiales, que están basadas en datos duros, confirman el mejor entorno económico que se ha tenido en los pasados meses. Entre las mismas están las ventas de automóviles en el país y las ventas de las tiendas que están agrupadas en la ANTAD, así como el número de trabajadores asegurados en el IMSS, que están respaldadas en mayores pagos de impuestos y de cuotas y no en encuestas.

Resalta que el consumo privado en el mercado interno pasó de estar estancado a finales de 2013 para crecer paulatinamente para tener un dinamismo anual superior al cuatro por ciento arriba de la inflación en la actualidad. Esto se refleja en los ingresos promedio anual de las empresas comerciales del 5.2% real en el mes de septiembre. Resaltan algunos estados como son las dos Baja Californias, Coahuila, Durango y el Bajío que muestran crecimientos superiores al 12% y 15% e incluso al 20%.

Este dinamismo tiene varias fuentes, algunas positivas y relativamente permanentes, mientras que otras no se sostendrán en el mediano plazo.

Por ejemplo, destacan las siguientes: 1) El mayor gasto de los partidos políticos previo a las elecciones de junio pasado; 2) Formalización de trabajadores que estaban en la informalidad, lo cual les trae beneficios, como son un mayor acceso al crédito; 3) La menor inflación que eleva los salarios reales de los trabajadores o sea su poder de compra; 4) El desequilibrio en las finanzas públicas cercano al 3.5% del PIB, que se refleja en un crecimiento de la deuda pública; 5) Un peso más débil que mejora la competitividad de nuestras exportaciones y eleva el costo de las importaciones, lo que fomenta las ventas y producción nacional; 6) El incremento en el crédito nacional y otras más.

Sin embargo, un efecto indeseable de los puntos anteriores, es el aumento de la deuda pública, lo que provoca un mayor servicio de la misma, siendo el pago de intereses uno de los conceptos que más crece en los egresos del gobierno en la actualidad. Esto se agravará aún más en los siguientes años en la medida en que se eleven las tasas internacionales de interés. Otro impacto negativo es el creciente déficit de la cuenta corriente con el exterior, que ya alcanza el 3% del PIB, siendo el más elevado de los últimos ocho años. Es por lo mismo correcta la posición del gobierno federal de reducir su gasto, sobre todo el corriente, así como la corrupción. Este es el momento de hacerlo, ya que después puede ser muy tarde.

En este entorno, la inversión privada nacional y la extranjera se vuelven determinantes para lograr mantener el crecimiento en el país y la generación de empleos, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas.

El autor es economista.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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