Opinión

La economía y el 2018

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EPN Dubai. (ilustración)

Ayer los indicadores enseñaban que el precio del petróleo estaba en 18.90 dólares por barril, y el dólar llegó a 18.90 pesos por unidad.

Se trata de cifras que deben encender todas las alertas porque nos anuncian una crisis de dimensiones aún desconocidas.

El gobierno tiene poco margen ante los sucesos de la economía mundial, pero sí puede maniobrar para atenuar los efectos de la crisis y proteger lo esencial.

La situación económica va a golpear en la política, pues aunque la mayoría de los problemas vengan de afuera alguien tiene que pagar adentro. Y ese, dice la lógica y la historia reciente, va a ser el gobierno y el PRI.

Ninguna responsabilidad tiene la actual administración en la caída del precio del petróleo que va a impactar en las finanzas públicas. Va a golpear los planes de desarrollo.

No tiene culpa el gobierno de la caída del peso frente al dólar, que nos va a pegar en inflación tarde o temprano. Van a subir los precios y se va a afectar el ahorro y el bolsillo de los mexicanos.

Tampoco es negligencia de Peña Nieto y su equipo que este año la economía vaya a crecer poco, lo que traerá aumento del desempleo y de la informalidad. Más personas, especialmente jóvenes, no encontrarán lugar en el mercado de trabajo.

Las consecuencias de las crisis económicas las pagan los gobiernos en turno, y en este caso el PRI no tendría por qué ser la excepción.

¿Qué tanto le va a cobrar el electorado al gobierno la mala situación económica? Ése sí es asunto del equipo gobernante. Ahí sí puede maniobrar. Requiere iniciativa y talento.

Si la actual administración se queda de brazos cruzados ante el vendaval, o no hay más imaginación que recortar a diestra y siniestra, el daño político será mayor.

Esperemos que al regreso del presidente dé a conocer un programa para atender la coyuntura económica porque los números son preocupantes.

Hay que proteger el empleo, la educación y los servicios de salud. Esas deberían ser las prioridades frente a la convulsión global en la que ya entramos.

Y como en esta columna hablamos de política, otra prioridad del gobierno (de cualquier gobierno) debe ser conservar el poder. Eso es lo que se ve difícil.

Cuando vino la crisis de 2001, en que los precios internacionales del petróleo cayeron a niveles actuales y aún inferiores, el PAN (Fox) perdió las elecciones intermedias a manos del PRI.

Y en 2008-2009, con la gran depresión mundial, Felipe Calderón y el PAN también fueron derrotados en las elecciones legislativas y posteriormente perdieron la presidencia.

En las crisis económicas se juega el poder político.

Para el gobierno de Peña Nieto, el 2018 se empieza de dirimir a su regreso de la gira por la península arábiga.

Confiarlo todo a la habilidad política de Beltrones para sacar adelante las elecciones de este año, es un exceso.

Imprimir billetes o contratar más deuda es una locura.

¿Qué va a hacer el presidente? Esperamos oírlo en las siguientes semanas.

Twitter: @PabloHiriart

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